¿Anarquía o desgobierno ante el año 2018?

Por: Redacción 09/10/2017

Ante el acabamiento del calamitoso año 2017, la ciudadanía panameña se pregunta cuál será el talante del desgobierno frente al desafío del año 2018. Se trata del cuarto año en curso del periodo presidencial que supuestamente finaliza el 30 de junio de 2019. Francamente, solo el presidente y su desgobierno pueden responder (con acciones positivas), a tan significativo como preocupante cuestionamiento ciudadano.

En el decurso del presente año se dieron hechos nunca antes vistos en la historia política de Panamá. El saldo anual sociopolítico (lamentablemente triste), con que conmemoramos el 113 aniversario de vida republicana, fue a todas luces decepcionante. No es necesario hacer un recuento de los "desaciertos" y de los nefastos hechos consumados por el desgobierno; todos estos sucesos son bien conocidos por la opinión pública, gracias a las investigaciones e informaciones oportunas de los medios de comunicación, especialmente la televisión. Su legado: ¡Desánimo, desesperanza, consternación y corrupción anegan al presente el alma panameña!

Si nos ubicamos en un "psicoanálisis de la testarudez", significaría que quién o quiénes la merecen son rudos de testa, o sea que es o son duros de cabeza y, por tanto, no podrán nunca vanagloriarse de otra cosa que la de ser un tanto semejantes a las estatuas. Lo cierto es que por ingenuidad o por astucia son muchos los contumaces que se jactan de serlo y hasta se atribuyen cualidades que de un modo superficial pueden conducirse con su defecto. Así se titulan poseedores de "una gran fuerza de voluntad", de una gran "independencia de pensamiento" o de una extraordinaria "firmeza de convicciones", lo que, a primera vista, sería sin duda, aptitudes elogiables.

Psicológicamente hablando, una persona testaruda (contumaz) es aquella que cuando enfrenta una situación ante la cual sus habituales reacciones fracasan persiste rígidamente en repetirlas. Si el viejo aforismo afirma que es "humano errar, mas no persistir en el error", la persona testaruda no es humana, ya que se empecina en persistir en la actitud o conducta que objetivamente se muestra errada ante la situación que la determina. También es cierto que, de acuerdo con la famosa ley de Thorndike, el hombre instintivamente propende a conservar y reforzar las pautas de reacción que le conducen al éxito y a inhibir y eliminar las que le lleven al fracaso.

¿Y cuáles pueden ser las causas de esta ausencia? En primer lugar, hemos de citar la debilidad o el retardo en el desarrollo mental. De hecho, la inmensa mayoría de los débiles mentales (técnicamente llamados oligofrénicos) poseen una gran testarudez y se aferran a otros. Un segundo y poderoso motivo de la testarudez (independientemente del nivel intelectual de quien lo exhiba) es la existencia de un predominio de fenómenos de "bloqueo" en los campos neuronales activos de la corteza cerebral.

Saben hacerse alternativamente ciegos, sordos y mudos, pero por ello no dejan de ver, oír y pensar eficientemente. A primera vista pueden parecer indecisos, pero cuando lo conocemos a fondo comprendemos que son astutos psicológicos natos y que por haber sabido domesticar su testarudez, han dejado de sufrirla como defecto y la usan como eficaz arma, tanto más peligrosa cuanto más invisible e imperceptible la tornan, contra la cual se desgastan y mellan las armas dialéctica de sus adversarios.

¡El desafío del incierto año 2018 está planteado!

*Pedagogo, escritor, diplomático.

 

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Lunes 13 de julio de 2026