Ángeles del puente Centenario
El 15 de agosto de 2004, la Presidenta Mireya Moscoso recorrió visiblemente emocionada el Puente Centenario. Una estructura imponente y majestuosa, pero intransitable. Había que bautizarlo, ponerle la placa conmemorativa y dejar constancia para el futuro que fue construído bajo su administración. El puente estuvo cerrado al tráfico, un año. Finalmente, el 2 de septiembre de 2005, el Presidente Martín Torrijos inauguró las vías de acceso.
Dicen que lo que empieza mal no termina bien. El 7 de diciembre de 2010, luego de casi tres días de lluvia ininterrumpida, la carretera de acceso al puente en el lado que conduce hacia el distrito de Arraiján, se hundió. Ahora le toca al Presidente Ricardo Martinelli subsanar la obra.
Ya sabemos que estas vías son vulnerables, lo que no nos queda claro es si tiene algo que ver con fallas en la construcción, ya que no es la primera vez que se resquebraja la vía. Hace dos años atrás, se le hicieron reparaciones. Valdría la pena conocer detalladamente el historial de rajaduras y grietas, así como los informes o recomendaciones presentadas por la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos sobre la construcción de este segundo puente permanente sobre el Canal de Panamá, que le costó al Estado más de 200 millones de dólares. El uso del puente está restringido, se ha dispuesto un horario especial. De seguro el tránsito será lento, es por nuestra seguridad. Recordemos cuántas vidas se han perdido a causa de los accidentes de tránsito en el puente Centenario. La mayoría de los reportes hablan de exceso de velocidad. A veces me pregunto si alguno pudo ocurrir por fallas de la misma carretera. Ojalá fuera prohibido inaugurar obras inconclusas. El afán de protagonismo puede esperar, esa vanidad a la larga siempre nos traiciona.
