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“Angélica”: anuncio pascual


Entre los participantes de la liturgia de la Vigilia Pascual, según recuerdo, se escogía a un clérigo con excelente voz, para que vestido de blanco o de diácono, si hay uno disponible, entonara el elogio del cirio pascual y el anuncio pascual, llamado “Angélica”. La mejor figura de Jesucristo, luz de las almas va a ser el Cirio, el cirio cuyo elogio el diácono canta con tono jubilante y plena alegría. Seleccionamos parte.

“Salte ya Angélica turba de los cielos, celébrense con gozo los misterios divinos y por la victoria de tan gran Rey, resuene la trompeta de salvación. Alégrense también la tierra radiante de tanta luz, e iluminada con el esplendor del Rey eterno, sienta ya haberse ya disipado la oscuridad que tenía encubierto antes al mundo. Alégrese también nuestra Madre la iglesia, adornada con el esplendor de tanta luz; y resuene este recinto con las festivas aclamaciones de todo el pueblo. Por lo que vosotros, hermanos carísimos, que asistís a la maravillosa claridad de tanta luz, unidos conmigo, invocad la misericordia del Dios omnipotente, para que después se dignó, no por méritos, agregarme al número de los Diáconos, difundiendo la claridad de su luz, me conceda publicar las alabanzas de este cirio.”

Es saludable pregonar al Dios invisible, Padre Todopoderoso, y a su Unigénito, el cual pagó por nosotros, al padre eterno la deuda de Adán y con su piadosa sangre borró la deuda de Adán y con su preciosa sangre borró la sentencia del primer pecado.

“Estas son pues, las Fiestas Pascuales, en las que es inmolado aquel verdadero cordero, cuya sangre consagra las puertas de los fieles”. “Pues de nada nos sirviera el haber nacido, si no nos hubiese derrimido. O feliz culpa que mereció tener tal y tan grande redentor”. Ante el cirio encendido en la oscuridad del templo el diácono canta éstas y otras frases del famoso himno de la “angélica” que si lo escuchamos con atención debe generar en nosotros la verdadera alegría que nadie nos pueda quitar ya que es propia, no impuesta por el ruido.

Celebramos según frase de San Agustín refiriéndose a la Vigilia Pacual “máxima ómnium san vigiliarum”, la más grande de todas las vigilias, insistiendo en la alegría que debe primar en el cristiano que se siente resucitado con Cristo. Por tanto, ¿cómo alegrarse pascualmente en Panamá cuando estamos asediados con amenazas de más impuestos , alzas del pasaje, de la gasolina, y al ver a hermanos luchando por conseguir un cupo en el transporte urbano para ir al trabajo? Sigamos esperando en Cristo resucitado, así como él sufrió y resucitó, así también, nosotros, tarde o temprano hemos de encontrar soluciones a nuestros problemas.

Sacerdote jesuita.