Aniversario cuadragésimo
Ayer sábado 20 de agosto se escogió como fecha para celebrar los cuarenta años del Servicio Social Javeriano. No sé todavía la relevancia de la fecha, pero sí fue la mejor ocasión para restablecer el cordón umbilical con la nueva estructura del Alma Mater de muchos ex alumnos javerianos que aún no conocían las nuevas instalaciones y lograr que viejos amigos y viejas caras se identificaran gozosamente tras haber recorrido parte de sus vidas.
La actividad fue organizada de tal manera que lógicamente comenzará con una Eucaristía concelebrada por varios ex rectores: Nacho Martínez Arnaiz, Eduardo Valdés Barría y Fidel Sancho Bratos, que fueron invitados a la celebración.
Nos acompañó desde Nicaragua, Pedro Ángulo Álvarez y el gran ausente por razones de salud, Carmelo Gorrochategui, muy recordado por muchos.
La fecha cuarenta es ya proverbial en la Biblia, 40 años en el desierto. El diluvio duró cuarenta días y cuarenta noches. Y Jesús estuvo en el desierto 40 días y otras fechas más que se pudieran enumerar, así el Colegio Javier con su experimento del Servicio Social ajustó 40 años.
En esos cuarenta años el alumnado del colegio estuvo proyectado hacia el Panamá profundo. Hacia comunidades de nuestro país destituidas de todo lo material, visitándolas y tratando de conocer sus vidas y penalidades por varias semanas como un camino real de aprender lo que es el país de verdad y de vivir su fe cristiana.
Qué ha quedado de todo ello, imposible justipreciar el efecto que ha dejado en muchos de los ex alumnos, aún cuando ciertos documentales visuales testimonian las diversas pequeñas construcciones de capillas, salones comedor, y otras variedades como acueductos e instalación de letrinas etc... Las obras dan testimonio de la presencia de los distintos grupos javerianos desplegados en el Oriente Chiricano, en las regiones de San Francisco de Veraguas, en Las Minas y Los Santos. Pocos han sido los sitios que no han sido visitados por el Servicio Social que queda como una contribución educativa, promocional y religiosa al desarrollo de la república durante estos 40 años..
Nuevamente viene a la memoria el verso del poeta Horacio en su Carmen Saeculare “Exegi monumentum aere peremnius” (He dejado un monumento más perenne que el bronce) y sobre todo un Servicio Social para promover hombres y mujeres al servicio de la fe y promoción de la justicia.
Sólo queda repetir; Adelante, cantemos muchachos, es azul como el mar mi ilusión.
Sacerdote jesuita.