Año de la justicia para Panamá
El hombre y la mujer panameños del campo y de la ciudad han adquirido ya una idea justa de su situación y quieren salir de ella modificando las condiciones que la determinan. Analizan en sus grandes líneas el panorama de la economía nacional, conscientes de que la debilidad de esta engendra su propia inseguridad; saben ver dónde reside esa debilidad y no se les escapan los factores, tanto internos como externos, que conspiran para acentuarla.
Por otra parte, no podría negarse que las ideologías enemigas de la libertad explotan para su provecho tal sentimiento y hacen todo lo que está en sus manos para intensificarlo y extenderlo, como asimismo trabajan sistemáticamente para agravar las dificultades existentes y obstruir su solución. Sus procedimientos de infiltración, su prédica confusionista y sus tácticas agitadoras prosperan como sobre terreno abonado allí donde hay miseria y descontento. Pero los pueblos, como el nuestro, no resultan culpables si su justo anhelo de mejores condiciones de vida y sus desoídas demandas son de provecho para mal por los empresarios del caos y los aspirantes a dictadores.
Para que la justicia en Panamá no pierda su majestad y su omnipotencia, y deje de ser una simple enunciación principista, quienes están encargados de administrarla, concederla y aplicarla han de obrar con probidad, con honradez, con ecuanimidad y con entereza, permaneciendo inmunes a la venalidad, impermeables a la prebenda, incontaminados de mezquinos prejuicios e imbuidos de una probada rectitud moral que garantice la equidad del juicio, el confinamiento de las pasiones y la repulsa del soborno y el prevaricato.
La justicia en términos de códigos aparece mucho más compleja, su estudio es objeto de la ciencia especial del derecho y su aplicación corresponde a autoridades encargadas. En los códigos y leyes establecidos en Panamá, como en otros países, se hallan no solo los principios fundamentales de la justicia, sino toda una serie de normas que provienen de ellos para las diversas circunstancias de la vida. Por eso, todas las leyes vigentes merecen el respeto de todos los amantes de la justicia. Para la aplicación de la justicia se han creado diversos órganos a través de la historia. Ejemplos: la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público, los tribunales donde actúan los jueces y abogados para defender o condenar a los que han sido acusados de infringirla.
QUIENES ESTÁN ENCARGADOS DE ADMINISTRARLA, CONCEDERLA Y APLICARLA HAN DE OBRAR CON PROBIDAD, CON HONRADEZ, CON ECUANIMIDAD Y CON ENTEREZA, PERMANECIENDO INMUNES A LA VENALIDAD, IMPERMEABLES A LA PREBENDA, INCONTAMINADOS DE MEZQUINOS PREJUICIOS E IMBUIDOS DE UNA PROBADA RECTITUD MORAL QUE GARANTICE LA EQUIDAD DEL JUICIO...
Es urgente que solidifiquemos el imperio de la justicia en Panamá, para que nacionales y extranjeros que habitan nuestro suelo se sientan más seguros de sus vidas y más enamorados de la existencia. Porque la justicia es una seguridad de paz y de orden y una garantía para la estabilidad personal y general. Empero, aunque el concepto de justicia sea claro, en la práctica no siempre aparece con la misma claridad cuando se comete una injusticia; pero el conocimiento de los derechos humanos ayuda a dar luz en estos casos.
Y contra la prédica negativa de los escépticos y los materialistas, hay que exaltar la fe en los valores éticos de una conducta idealista y honrada. Porque el éxito de los inmorales, arribistas y corruptos, de los que solo van tras el logro de ventajas personales y para obtenerlas en el más breve plazo no vacilan en echar por la borda todo escrúpulo, es siempre efímera. La historia panameña está llena de ejemplos: lo que se levanta sobre el dolo y la corrupción, tarde o temprano se derrumba como un castillo de naipes.
Esperamos confiados en que los esfuerzos que se hacen para adecentar la administración de justicia en Panamá, que incluye las campañas sistemáticas de denuncias en contra de la corrupción y la violencia generalizadas llevadas a cabo por los medios de comunicación, sumadas a las investigaciones y acciones que adelantan el Ministerio Público, los comunicadores sociales, los clubes cívicos, la empresa privada y la sociedad panameña en su conjunto, se vean coronados por el éxito en este nuevo año.
¡Todo por el bien común, por la paz y la felicidad de los asociados –nacionales y extranjeros– que convivimos en esta hermosa tierra bendecida por Dios llamada Panamá!