Ante la violencia reciente en la ciudad
La semana pasada se suscitó una serie de incidentes en la ciudad que dejaron destrozos, no solo físicos, sino morales porque fuimos testigos de situaciones que no debieron darse. Sin embargo, no culparé a nadie ni tomaré partido por nadie; trataré de ser lo más imparcial posible en mis apreciaciones por la preocupación de las consecuencias que pueda traer lo que hacemos impensadamente.
“La violencia engendra violencia”, es un dicho antiquísimo y verídico. Nada sacamos de la misma, sino reacciones desagradables y perjudiciales. Si somos un país civilizado, como queremos serlo, tenemos que recurrir a lo que recurren otros iguales: al diálogo, a la conversación que nos lleve a un arreglo pacífico y satisfactorio para las partes, aunque tengamos que ceder para lograr. Tanto gobierno como oposición somos gente pensante y que buscamos lo mejor para Panamá.
Entonces, comportémonos como tales y daré mis razones. Me preocupa la violencia porque me recuerda el periodo preeleccionario de 1968 que luego trajo el golpe militar que duró 21 años largos y duros. Ahora no tenemos ejército, pero existen otros factores que pueden agravar la situación electoral con un resultado opuesto al que buscamos.
Nuestros gobernantes tienen que ser sensatos en sus decisiones para evitar reacciones adversas. Es de humanos errar y de inteligentes retroceder. Pero el que mucho yerra, poco gana y es preferible sopesar bien lo que se va a hacer porque están gobernando un país. Deben evitar dar oportunidad a la oposición para que tengan reacciones adversas que traigan consecuencias no deseadas.
La oposición, si bien tiene todo el derecho de protestar por lo que consideren que afecta al país, tampoco debe tener doble intención porque crean que pueda tumbarse a un gobierno con manifestaciones. Ojo con lo que ya salió en un periódico norteamericano y no busquemos un Juan sin sombrero. Prefiero un entendimiento pacífico antes que la violencia. Son bolas de nieve que se sabe cómo empiezan, pero no cómo terminan y puede que después nos arrepintamos de haberlo buscado. Creo, como dijo un dirigente de oposición, que deben estar atentos a lo que el Presidente pueda hacer en el futuro. Pero esa atención debe ser de conversaciones pacíficas.
Tenemos que guardar las ambiciones políticas de algunos que solo traen perjuicio. El que quiera ser presidente que se lance al ruedo y gane las elecciones, pero no a través de golpes. Cuidemos la situación política y nos queda la Iglesia para ayudar, de ser necesario, evitemos la violencia.
Médico.
