Antes era malo, ahora es bueno
Muchos panameños pensantes observan que la actual administración de gobierno, antes oposición del gobierno anterior, está realizando una gestión gubernamental criticable por muchos y por varias razones. Se evidencian acciones que "antes" se criticaba al gobierno de turno en virtud de que las mismas eran consideradas como equivocadas, onerosas, corruptas y arbitrarias. Se tipificaban por estos mismos políticos como resultantes de un gobierno autocrático y orientadas a favorecer a lo que se denominaba el "círculo cero" del presidente, por lo que eran consideradas como acciones "malas" que generaban decisiones contrarias a la ley.
Sin embargo, el pueblo, que no es para nada tonto como creen algunos políticos, a pesar de que permitió la llegada al poder político del actual gobierno, que lo encandiló con promesas que aún no cumple, se ha percatado de que estos mismos políticos, antes opositores y hoy gobierno, realizan y defienden las mismas acciones que antes criticaban, a las cuales daban todos los malos calificativos antes mencionados. Es decir, antes lo que era "malo", hoy es "bueno".
Este contrasentido no necesita mucha comprobación porque actualmente es lo que se vive en Panamá. Es decir, el Gobierno hace contrataciones directas; hay nepotismo rampante en muchas instituciones; hay abogados que denuncian arbitrariedades e ilegalidades del Ministerio Público y de la Corte Suprema de Justicia que desvirtúan la existencia de un estado de Derecho poniendo en peligro los derechos humanos de los ciudadanos de este país; hay una denunciada y evidente persecución política contra funcionarios del gobierno anterior y, lo más criticable, hay una marcada injerencia del Ejecutivo en los otros dos poderes del Estado, nombrando a magistrados y procuradores que responden directamente a sus instrucciones y acordando pactos para controlar la Asamblea Nacional.
Ojalá el pueblo tome nota de esta ineficiente modalidad de gobierno, la cual ha generado solo frustraciones y retroceso económico. La mala gestión del gobierno de turno se ha traducido en una desafortunada experiencia que afecta significativamente al pueblo al desmejorar su estándar de calidad de vida.
Sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Quizás esto sirva para que en próximas elecciones los ciudadanos pongan algo más de atención y análisis al momento de depositar su voto. No se puede volver a votar por políticos que prometen y luego no cumplen promesas de campaña. No se puede permitir que se ponga en peligro el estado de Derecho, ya que de suceder pone en peligro la debida aplicación de la justicia y los derechos humanos de los ciudadanos.
En conclusión, lo que "antes era malo, hoy es bueno" solo porque la actual administración de gobierno dice hacerlo bajo el ropaje de perseguir la corrupción y castigar a los funcionarios corruptos del gobierno anterior. Este doble discurso, o doble moral, es a todas luces detestable.