Antiguo régimen paredista
Hay un antiguo régimen vigente y su apellido es De Paredes. Un Estado dentro de otro Estado, así clasifican algunos a la Universidad de Panamá. Y pareciese que estas dos ideas esbozadas y divididas por puntos y seguidos tienen una correlación inseparable, consecuentes como el materialismo histórico, dirían los compañeros marxistas-leninistas de los grupos estudiantiles y las agrupaciones de académicos catedráticos.
¡Oh! ¡Cuán grande es el apoyo de los universitarios al magnífico! En la misma medida que el voto ponderado es la máxima expresión de la democracia en la Universidad. 60% es de los profesores que son minoría, valiendo más que la mayoría de los estudiantes que aportan el 30% ¿Los administrativos? Esos son un 10% seguro ¡Oh! ¡Cuán espléndido es el rector! Ha tejido todas las redes clientelistas, nepotismo de familias enteras que tienen su cheque de la planilla, eso es autonomía ¡Oh! ¡Bastión histórico de la izquierda, cuna de próceres! Tan revolucionarios que guardan silencio ante el máximo líder, uno que otro u otra de conformidad con el respeto a la lucha de géneros, allá en la comodidad de la Colina se declara abiertamente paredista.
Después de todo, el señor Gustavo no está tan equivocado cuando dice en la televisión cosas como que si existe el apoyo correrá nuevamente al puesto, o que las masas quieren que siga gobernando, o que su experiencia es lo que prefieren las mayorías (aunque esto último es un tanto cuestionable por lo del voto ponderado)…
Se han visto casos de verdaderas alfombras humanas rondando en las actividades institucionales, y cuando el rector comienza su lento caminar de hombre muy maduro, terminan por tirarse al suelo para que sus pasos sean más seguros en la suavidad de sus espaldas. Hay rumores de sublevados en el exilio, declarados de non-gratos, de rebeldes defenestrados de sus cátedras, pero muchos de ellos también fueron en su momento alfombras humanas.
Ochenta años de universidad que se cumplen este 7 de octubre. Veinte de ellos con un antiguo régimen. Vigente. Después de todo este es un país de democracia joven, manipulable. Uno llega a la universidad con el deseo de hacer la revolución y queda cerrando calles o pintando pancartas para luchas de cuestionable importancia, no importa. Alguna vez se es joven.
Pero conste que la universidad es solamente un reflejo de toda sociedad, y si va a cuestionarse las reelecciones, habría que comenzar con los diputados o los dedos que nombran a los magistrados del Tribunal Electoral.