Apoyemos el resurgir de la OEA
La Organización de Estados Americanos, muy cuestionada en décadas, ha dado muestras de su inutilidad para la resolución de conflictos en la región. Diseñada para mantener la región alejada de la cortina de hierro, el papel de la OEA hoy día, el de garante de la democracia entre sus miembros, es fallido como el que más. La situación de Venezuela es penosa. Y no lo digo por el drama humanitario, o por la descomposición política que hay, o la grave crisis económica que vive el país que hace menos de dos décadas era el más rico de la región. Lo digo por la forma en la que se ha engañado al pueblo con soluciones de diálogos fallidos y compra de conciencia de líderes opositores.
Venezuela, hoy por hoy, es un país que se desangra entre la migración de su gente a cualquier lugar donde puedan garantizar una seguridad mínima y la posibilidad de un salario que les permita llegar a la canasta básica al menos.
Un país petrolero administrado desde la peor de las clases políticas que el continente haya conocido. Un populismo exacerbado hasta la histeria que se ha tratado de imponer en otros países de la región, y que incluso llegó a secuestrar la OEA con sus directivos y votos cautivos con las limosnas del petróleo.
Hoy eso ha cambiado. Y aunque su secretario general, dignamente trata de hacer el papel que siempre debió tener ese puesto, tiene el problema de que no cuenta con la estabilidad de criterio de muchos países gobernados por clases políticas cobardes, pusilánimes y entregadas a intereses económicos.
Y entonces, vemos cómo se va expandiendo este tipo de situaciones. Las cuestionadas elecciones en Ecuador, dan una idea de lo desesperado que están estos acólitos internacionales del chavismo de mantener sus cuotas de poder. Han impuesto a un candidato oficialista que, luego de un más que sospechoso apagón informático, gana las elecciones de su país y se inicia de inmediato una represión en las calles y amedrentamiento de la prensa libre.
El caso de Bolivia es igual de lamentable. A pesar de que el pueblo boliviano le dio un rotundo No a la posibilidad de reelección del señor Evo Morales, este y su camarilla insisten en convertir a ese país en una monarquía de la lumpen. Uno de los países con más desigualdades sociales y pobreza del continente no encuentra una clase política que respete al ciudadano.
En Argentina, luego del desalojo de la organización delincuencial que se había apoderado de la cosa pública, han aprovechado la pasividad de un gobierno que se duerme en sus laureles para arremeter contra este, como si tuvieran el valor moral para hacerlo. Dignos discípulos del teniente coronel seudobolivariano han mostrado la peor cara del populismo en un país que, a principios del siglo XX, llegó a ser una de las principales economías del mundo.
Nicaragua, la Corea del Norte de Centroamérica, es un país cuyos números de baja delincuencia reflejan una realidad que solo se escucha con oído muy fino: los datos están sesgados por un comportamiento del Estado que deja mucho que decir.
Es un país oscuro donde sus gobernantes han encontrado la fórmula de reelegirse para siempre, manteniendo un ejército, en el otro país más pobre de la región, con tanques y aviones a reacción, sabrá Dios para qué guerra y con quién.
Hay que despertar, ver la realidad y actuar, pero ya. Apoyemos el resurgir de la OEA con acciones concretas.
Ingeniero de Sistemas. Consultor-Estratega Político.