default

Aprenda a dar

Por: Redacción 13/09/2014

Un individuo que no da se va amargando, se va frustrando, aunque llegue a tener mucho en la vida; se convierte en una persona infeliz. Podrá estar rodeado de riquezas, pero si se vuelve egocéntrico y no se da a los demás, nunca podrá ser feliz. Uno es más feliz mientras más se parece a Dios, quien se dio totalmente.

Una persona, tarde o temprano, tendrá que dar cuenta a Dios de cómo desarrolló e invirtió sus talentos. ¿Qué hizo del tiempo de su vida y qué hizo con sus bienes materiales y espirituales? Y en el juicio final, se nos juzgará por lo que dimos y compartimos. Por lo tanto, es muy importante la manera como empleamos los dones de la vida.

A fin de que usted crezca y madure, es necesario que dé ahora. No diga que todavía no tiene suficiente para compartir; no diga eso. Dé su tiempo, que el tiempo es muy valioso. Dé las habilidades que tenga, ayude a los demás con sus consejos, su sabiduría, escuchándolos, transmitiéndoles sus experiencias en cualquier campo profesional o técnico.

El dar genera grandeza. Esta es una característica de toda gran persona. Y no espere a tener muchas cosas para dar; si no está dando ahora, no dará más tarde. Porque somos criaturas de hábitos y si somos tacaños y avaros cuando tenemos poco, lo mismo seremos y más cuando tengamos una gran fortuna.

En el evangelio hay un pasaje muy lindo que dice así: “Estaba Jesús orando en el templo con sus discípulos y llegó un hombre muy rico y se dirigió donde estaban las canastas de las limosnas y le pidió a su secretario que dejara una bolsa con monedas de plata y las echó allí. La gente miró y dijo: ¡Qué generoso es ese hombre! Y Jesús vio el hecho. Al ratito llegó una viejita encorvada, vestida de negro, y se dirigió también a la canasta del templo, abrió un pañuelito, sacó una moneda, la echó en la canasta y no hizo ruido. Mas Jesús dijo: Dios se complació en esta mujer y la bendijo, porque ella dio todo lo que tenía para vivir y aquel hombre dio de lo que le sobraba y para que los demás lo vieran; por lo tanto, ya recibió su paga en la tierra”.

Sea bueno, generoso, dé lo que tenga. Quizás sea rico en alegría, en entusiasmo y en fe. Descubra sus riquezas internas y cuáles bienes materiales posee, comparta todo lo que tiene, ábrase a los demás.

En este caminar por la vida, dé a los demás esa alegría, ese entusiasmo y esa fe que usted tiene; hará felices a quienes lo rodean y el experimentar la felicidad de los demás será su recompensa, se convertirá en su propia felicidad. Así es, porque así lo dice el Señor. No se olvide: busque a Dios, viva en Dios, ¡que con Dios, usted es invencible!

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026