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¿Aprendimos la lección?


Sebastián Vásquez Bonilla (opinion@epasa.com) / Químico industrial.

Cuando el huracán Sandy azotó la costa este de los Estados Unidos, quise pensar que por estar esa zona habitada por las personas más influyentes de este pequeño universo, el huracán dejaría huellas tan profundas como las que dejó el 11 de septiembre. Quise pensar que cada uno de esos afectados vería la naturaleza con respeto y reorientaría su futuro económico dentro de un marco ambiental y que sus efectos se extenderían a todo el mundo.

En cierta forma me satisfizo la expresión de impotencia del presidente de esa nación, al ver que con todo su poder no pudo evitar un desastre anunciado. Igual sentí al observar esa mirada de impotencia en nuestro presidente, contemplando la tragedia de los rescatistas de la Cruz Roja. El mismo presidente que en una ocasión le dijo a su pueblo que lo que Panamá necesita es plata, dinero, money, chenchén, etc., etc., etc. Me pregunto si habrá dinero para pagar todo lo perdido. Dejémonos de engaños, esto no es un evento fortuito de la naturaleza, esto es producto de nuestra carrera por la plata, dinero, money, chenchén, etc., a lo cual hay que sumar el poder y la falta de profesionalismo. Se quiere culpar a la naturaleza por esos estragos, con el supuesto de que esas inundaciones fueron sin precedentes.

Me pregunto ¿por qué el río Caimito no se desbordó en zona más abajo, donde recibía más agua de diversos afluentes? ¿Será casualidad que en las cuatro esquinas del puente Caimito hay tres empresas y la barriada afectada? “Lloverá más donde llueve bastante y menos donde poco llueve” es una premisa que sabe todo conocedor del calentamiento global, pero a la que nadie quiere hacer caso, a pesar de las evidencias de los últimos fenómenos naturales y del aumento del nivel del mar. Cómo no vamos a tener inundaciones sin precedentes, si tenemos aguaceros sin precedentes, con niveles del mar sin precedentes y basuras en los ríos sin precedentes. A todo esto hay que sumar el hecho de que los ríos ahora están recibiendo toda esa agua fluvial que no se filtra debido a las estructuras de concreto que encuentra a su paso.

¿Qué hacer? Podríamos comenzar tomando un minuto de reflexión cada vez que solo pensamos en dinero. El Gobierno debe, como política de estado, aumentar los cauces de cada río y quebrada y, sobre todo, hacer las cosas bien. Lo último es necesario al escuchar que la barriada Arco Iris se construyó sobre un relleno, que evidentemente se hizo mal.

Si es cierto que la naturaleza fue la culpable de todo esto, me tomaré el atrevimiento de decir ¿cuál fue su mensaje? Ella quiso decir “esto es para que respeten”.

Químico industrial.

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Lunes 17 de agosto de 2026