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Aprendizajes fuera de las aulas que marcan vidas


Marisín Villalaz de Arias / Médico (opinion@epasa.com) / -

Todos estamos conscientes de que la educación es el centro del desarrollo de un país y, con base en ello, tratamos de que nuestra niñez y juventud sean capaces de desenvolverse en la vida con lo que aprenden y les enseñan. Estas dos palabras van unidas y ellos tienen el deber de aprender y nosotros de enseñar. Durante mi juventud y mi madurez traté de asistir a cuanto seminario o congreso se me presentaba; primero era mi especialidad en la medicina; luego, seminarios de temas diferentes, sobre todo en lo relacionado con mejorar mi vida y la de los míos. Más adelante me tocó corresponder lo que se me había enseñado e inicié la organización de los mismos y, en algunos, participaba como oradora.

¿QUÉ QUEREMOS, CONTINUAR EN UN MUNDO DE ANTIVALORES O ENSEÑAR LO QUE ESOS JÓVENES NECESITAN APRENDER?

Aprendí hace muchos años que no debo ir a la cama si no he aprendido algo nuevo, no importa de quién venga esa enseñanza. Así he tratado de hacerlo y me estoy agradecida por haber puesto en práctica lo aprendido. En las organizaciones a las que pertenezco, trato de hacer seminarios o participar en ellos si otros lo hacen. Hace un tiempo nos reunimos la Comisión Pro Valores Cívicos y Morales del Club Rotario de Panamá para iniciar un programa de enseñanza de esos valores, completamente gratuito para las escuelas. Escogimos seis colegios como plan piloto y escribimos a los directores ofreciéndoles el programa de charlas a los estudiantes porque consideramos que son los niños y jóvenes a quienes debemos dirigir nuestro esfuerzo. Para sorpresa nuestra, dos colegios no respondieron, tres dijeron que no estaban interesados y otro nos respondió que ellos ya tenían ese programa en práctica.

Sinceramente, solo recordarlo me frustra porque habíamos trabajado arduamente para la organización de los mismos. Fueron varias horas dedicadas a ello y no me arrepiento porque lo que no se gana en realidades, se gana en experiencia y satisfacción por haber deseado hacer algo con desprendimiento. Es incomprensible que directores de escuelas no estén interesados en la enseñanza de los valores, cuando estos son indispensables en la vida de un ser humano normal. Lamentablemente, en ciertos sectores – y es generalizado– los valores no existen como parte de las actuaciones y por esto es que florece la corrupción y otros antivalores que dominan la situación llevando a la sociedad a donde se encuentra.

En cualquier organización, empresa o institución pública o privada, tenemos que ser honestos, tolerantes, hablar con buenos modales, ser amables y pacientes; debe venir desde la cabeza para que las bases lo aprendan y lo pongan en práctica. Si consideramos que en nuestra sociedad algo está podrido, entonces formemos nuevas generaciones basadas en valores morales. Los que así pensamos estamos dispuestos a dar de nosotros lo que podamos para lograrlo. Sin embargo, nos tropezamos con obstáculos que se levantan como paredes irrompibles; obstáculos para los que, muchas veces, necesitamos mucho amor por la patria y mucho deseo de servir para insistir en este trabajo tan bello, pero que se hace frustrante.

Ese mismo Club Rotario organiza seminarios para orientación profesional dirigido a alumnos graduandos y algunos profesores. No imaginan lo difícil que resulta porque, por ejemplo, un director respondió que como era un sábado, era el día libre de los profesores y, como no se les pagaba, era difícil que asistieran. Este último sábado se llevó a cabo uno y las conferencias fueron espectaculares, dictadas por rotarios. A pesar de que hubo una buena asistencia, pudo ser mejor. Pero no importa, seguiremos insistiendo hasta que los que están al frente comprendan la importancia de los mismos. ¡Ah!, y son gratuitos. Creo que debemos acostumbrarnos a que la perseverancia es un valor de las personas valiosas y estoy segura de que los seminarios del Club Rotario triunfarán algún día. Es algo que no se enseña en las escuelas y muchos se gradúan sin saber qué carrera universitaria escogerán porque nadie los ha orientado y vienen los fracasos en la vida.

Prestemos atención porque esta generación de jóvenes después nos la cobrará y nos sacará en cara lo que no hicimos por ellos. ¿Qué queremos, continuar en un mundo de antivalores o enseñar lo que esos jóvenes necesitan aprender? No les quitemos la oportunidad de ser alguien con base en nuestro esfuerzo.

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Viernes 14 de agosto de 2026