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Áreas críticas en la gerencia de salud

Por: Redacción 03/09/2013

César Quintero Sánchez (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

La Gerencia Sanitaria es un tema serio e importante en cualquier sociedad moderna y no se puede pretender estudiar y capacitarse en la misma, como pretendía el cómico “Tres Patines” hacerse abogado, luego de cuatro horas de lectura o de tomar un curso de dos días en un exótico y lejano resortturístico. Tampoco es un diploma que se obtiene a distancia o por correo para ostentarlo, sin haberlo ejercitado, pues sería como obtener un certificado de buen nadador sin haberse tirado jamás al agua.

Se trata, en definitiva, de saber conducir y administrar los recursos disponibles siempre escasos, en la meta de proveer salud para todos, a través de la Estrategia de Atención Primaria y en el marco de los cuatro desafíos más importantes por alcanzar: equidad, eficiencia, eficacia y calidad. En esta oportunidad, vamos a comentar sobre 10 temas críticos que deberán ser tomados en cuenta a la hora de tomar decisiones.

1- La descentralización y la desconcentración para lograr una efectiva redistribución del poder, a partir de la reasignación de funciones y recursos y la delegación de autoridad que permita la toma de decisiones en los niveles periféricos en función de sus necesidades prioritarias, sin caer en la atomización del sistema ni en el menoscabo de la capacidad resolutiva de los niveles locales.

2- La participación social en la definición, ejecución y evaluación de los objetivos, las estrategias y el comportamiento del sistema de salud, sin caer en una instrumentalización de la comunidad o la ingobernabilidad del sistema.

3- La articulación de sectores y programas, por la interdependencia de los determinantes ecológicos, socioeconómicos y políticos que no son controlables por el sistema de salud en la consecución de los objetivos; sin perder el rol de conducción que corresponde a los gerentes ni establecer nuevas cargas burocráticas.

4- La adopción de la tecnología apropiada de acuerdo con los recursos y las necesidades del país; sin ceder ante la presión del desarrollo tecnológico y de los intereses comerciales o de grupos profesionales y usuarios.

5- La reorganización de los sistemas y servicios para responder con precisión, flexibilidad y agilidad a la variedad de problemas y situaciones, que cambian en nuestros países en desarrollo, entre grupos sociales y realidades políticas quinquenales, sin caer en un reformismo desestructurante y errático.

6- La búsqueda de excelencia institucional del sistema de salud para satisfacer a los usuarios con los atributos de la calidad; sin estimular el consumismo esnobista ni el sobredimensionamiento tecnológico o del tercer nivel de complejidad de la atención.

7- El incremento de la producción para la cobertura universal, mediante la mejora de la productividad institucional; a pesar de que por los reajustes estructurales se reducen los recursos, todo esto sin deteriorar la calidad de los servicios y el clima interno institucional.

8- La focalización de los servicios en los problemas y grupos prioritarios para garantizar el acceso a los más desprotegidos por un lado y por el otro en los diferentes procesos de atención directa por niveles de complejidad, favoreciendo la desconcentración de la capacidad de respuesta institucional.

9- La readecuación del financiamiento, mediante la mayor movilización de los recursos, y la racionalización en su asignación y utilización, orientados a garantizar la universalidad de la atención integral; intentando que el Estado vuelva a asumir su deber irrenunciable a asegurar la provisión de salud a todos los ciudadanos, de acuerdo con sus necesidades y no a su capacidad económica.

10- La apertura de espacios a nuevos proveedores, necesaria para aumentar la capacidad operativa y la competitividad del sector en áreas en donde el sector público no tiene la capacidad, en condiciones de incremento de la demanda y los costos unitarios y del comportamiento decreciente del gasto público en salud; sin poner nuevas barreras al acceso de la mayoría en condiciones de pobreza, ni generar mayores injusticias.

Solo resta hacer un análisis estratégico de los temas críticos en el contexto de nuestra realidad nacional, institucional, regional o local, por los distintos niveles de gerencia para facilitar en esta coyuntura, la reflexión sobre nuestro sistema sanitario y para examinar el desempeño de los gerentes actuales del sistema sanitario y planificar el desarrollo de la capacidad gerencial requerida, específicamente orientada siempre hacia los objetivos finales de la salud: el desarrollo humano sustentable y equitativo.

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