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Armstrong y su sed de victoria


Guillermo Ávila (guillermo.avila@epasa.com) / PANAMA AMERICA

“Mi coctel era EPO (eritropoyetina), transfusiones (de sangre) y testosterona”. Es de suponer que aquel trago amargo lo sorbió lento, tan lento que ahora, años después, le resultara hasta vomitivo. Y es que se la tenía bien guardada Lance Armstrong, ciclista todopoderoso que fue, por 7 torneos, amo y señor del Tour de Francia. También de artistas y fanáticos de todas partes –expareja de la cantante Sheryl Crow– que cayeron seducidos ante aquel supuesto temple triunfador y que le ganara al cáncer.

Tal vez aquella desmedida “arrogancia” y ese “despiadado deseo de ganar”, como él mismo revelara frente a la presentadora Oprah Winfrey, lo hayan llevado a ese duro transitar en pos de la tan ansiada gloria.

¿Sería bueno saber cómo burlaba los controles antidoping? ¿Es posible pedalear 150 km diarios a punta de espaguetis y huevos? ¿El dinero y la ambición pueden comprar todo?

Otro campeón norteamericano, pero de tenis (ganó 8 Grand Slam), también, tres años después de retirarse de las canchas en 2006, reveló haber sido adicto a la metanfetamina de cristal, una droga sintética que provoca euforia.

La 5 veces medallista olímpica (3 de oro) Marion Jones, en el otoño de 2008, asumió, entre sollozos, y también delante de Oprah, que “creía” que tomaba suplementos alimenticios en lugar de dopantes. Eso, además de un fraude bancario. Y Maradona. Caso aparte su célebre cita “me cortaron las piernas”; hasta trató de convencer de un complot en su contra, mientras se le detectaba en el Mundial de EE.UU. en 1994 consumo de efedrina, según él, incluida en un antigripal recetado por su médico.

Armstrong, exatleta modelo y héroe deportivo, ya sabía del veredicto de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos, cuando en agosto del año pasado lo dejara suspendido de por vida, aparte de quitarle sus conquistas francesas. Optó por no apelar...

Para un niño, un deportista, a veces incluso más que sus propios padres, resulta un modelo. Estos ejemplos, hacen que aquella inocencia muera para siempre.

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Viernes 14 de agosto de 2026