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Arqueros sin arco

Por: Redacción 30/09/2015

Es muy triste ver las noticias relacionadas con las instalaciones educativas hoy día; no quiero señalar directamente a ningún gobierno ni ministro en particular; esto viene del hecho de que del PIB del país no se designan suficientes recursos para lo que realmente es el futuro de una nación, como lo es invertir en educar a su gente y, para hacerlo aún más grave, gran parte de los recursos se van en el salario de los educadores, que también están mal pagados, y es por ello por lo que tienen que buscar plazas en las escuelas privadas para poder tener un ingreso personal o familiar decoroso.

Lo que más me duele es que mi alma máter, el instituto Fermín Naudeau, otrora uno de los colegios insignia de la República de Panamá, haya llegado a los grados de deterioro y abandono en el que se encuentra. Yo recuerdo que cuando decíamos que éramos arqueros, así nos dicen a los que estudiamos en el Naudeau, los otros estudiantes nos miraban con respeto y asombro, pues estábamos en un colegio al cual era un privilegio ingresar; con una de las mejores directoras que pudieron existir, como la profesora Rosa Aguina, y hasta su inspector, Bosco Fraser, el cual imponía respeto a todo el que pensara “hacerse el vivo” dentro o fuera del colegio.

Teníamos un colegio hermoso; con muchas facilidades; reconozco que desde ese entonces, los años 80, ya había algunas carencias como lo es relativamente común en todas las instituciones educativas estatales, pero podíamos dar clases y hacer actividades deportivas y culturales. Lamentablemente hoy nada de esto es posible; en los laboratorios no hay insumos, el gimnasio tiene serios problemas, el auditorio —que fue uno de los mejores del país— está clausurado, las instalaciones eléctricas son un peligro y las infraestructuras en general tienen un gran deterioro.

Estoy consciente de que la educación pública en general adolece de recursos, sin embargo, no podemos seguir siendo espectadores de esta situación sin elevar nuestra voz pidiendo que se rescaten las instalaciones que son recinto de enseñanza y esperanza para una juventud ávida de aprendizaje y conocimiento, en especial de esos estudiantes llamados a ser paladines, a que luchen con denuedo y vigor por su patria en el campo de batalla que son los libros.

El Naudeau, casa de los arqueros, clama por ayuda a gritos, por favor, no se la nieguen…

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Miércoles 29 de julio de 2026

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