Asamblea de fiesta
¿Dónde están los severos moralistas de antaño que le cuestionaban todo al gobierno anterior? ¿Dónde están los fiscales y la Secretaría Anticorrupción? ¿Por qué no abren investigación al despilfarro de fondos públicos de la Asamblea Nacional? Unos no hablan porque disfrutan de nombramientos jugosos y comen a dos carrillos en la planilla del Gobierno. Los fiscales no abren la boca porque no se atreven a investigar al gobierno panameñista por el regalo de $25,000 de Adolfo Valderrama, cual un Santa Claus político.
Los cada día más criticados magistrados del Tribunal Electoral respaldaron impugnaciones de los candidatos perdedores, interpretando que los recursos públicos invertidos con hipotéticos fines políticos privilegiaron a diputados de Cambio Democrático (CD). El pueblo juzgará si los $25,000 pueden repartirse a las ONG, a cualquier institución o si deben regresar al Tesoro público.
La Asamblea Nacional es el centro de escándalos políticos sin parangón. Contando solo con 12 diputados, el gobierno domina la Asamblea a base de corruptas maquinaciones. Ha hecho polvo la independencia del Órgano Legislativo, ejecutando maniobras inconstitucionales para aliarse con el partido perdedor en las elecciones de mayo y comprar sus votos. Con regalos de Navidad y sabe Dios con cuántos otros donativos.
Ahora, el dinero que antes manejó el PAN para obras circuitales es administrado por los diputados por decisión del presidente de la Asamblea, Adolfo Valderrama, en mancuerna con el vicepresidente Benicio Robinson y su combo perredista. Ya se empezó a pagar las facturas por el nombramiento de Federico Humbert, donante de la campaña panameñista, como contralor de la República. Ya sabemos quién controla al contralor designado descontroladamente.
Los medios progobiernistas se hacen eco de las maquinaciones panameñistas para incrementar las investigaciones de la nueva procuradora sobre exministros, funcionarios, empresas que realizaron obras públicas en el gobierno anterior. Se adelantan cambios de fiscales para nombrar otros sometidos a la rencorosa agenda política del panameñismo. Pero los dislocamientos del debido proceso con objetivos políticos se están desmoronando.
Hay medios progobiernistas que manejan documentos de los expedientes reservados del Ministerio Público. Cumplen órdenes de Las Garzas tramitadas a través de los dueños de diarios y televisoras. Creen que la suerte está echada contra los adversarios porque controlan los órganos públicos. Pero no se puede combatir la corrupción practicándola. Tienen abiertas las puertas del PAN para compras directas sin licitación.
La contención del gasto público es una falacia. Con los bonos metieron la pata y metieron las manos. Después del repudio de la sociedad civil, pretenden lavarse las manos con una salida presuntamente humanitaria, usando a las organizaciones no gubernamentales creadas para defender los derechos humanos no como pañales desechables del gobierno.
Ricardo Martinelli ha pedido a la bancada de CD que rechace los $25,000. Sin embargo, los medios progobiernistas creen que engañan a la opinión pública, edulcorando la metida de pata de Valderrama. Qué triste papelón hacen los aduladores del panameñismo.