default

¡Así pensaba Méndez Pereira!


Hoy, 30 de agosto de 2010, conmemoramos el CXXIII aniversario del natalicio de Octavio Méndez Pereira, orgullosamente llamado “El Maestro de la Juventud Panameña”. Su pensamiento educativo puede resumirse así: Educación integral, activa, universal. Integral, porque pregona la urgencia de incluir los valores del espíritu como materia educable en el sujeto de la educación, al igual que los del cuerpo y el intelecto. Invoca a Dios como elemento básico en la formación de los ideales humanos cuando aspira a producir el hombre completo como resultante de la tarea educativa. Activa, porque debe ser constantemente renovada, no tan solo en cuanto a su técnica, sino en cuanto a su orientación y finalidades inmediatas, de acuerdo con la marcha acelerada del progreso y la ciencia. Universal, porque la lleva a todos los ámbitos de la sociedad y a todos los hombres con un afán igualitario y universalista que elimine las jerarquías culturales y brinde a todos los ciudadanos la oportunidad de embellecer su vida con una formación intelectual y moral amplia y completa.

Definición: “Yo he querido, desde que la concebí, y lo he dicho repetidas veces, que la Universidad de Panamá llegue a ser esto, la casa de la cultura del pueblo, la antena de sus afanes, dolores, alegrías y esperanzas, la fragua encendida de nuestro destino, el centro de estudio de los problemas panameños, la atalaya y la fortaleza de nuestras libertades, la fuente de rebeldías sanas y de serenidad espiritual de los jóvenes que, por una recia contextura moral e intelectual, puedan emprender la obra de nuestra regeneración”.

“La Universidad, en efecto, constituye un poder espiritual, el más elevado para orientar la sociedad y llegar a ser en ella una fuerza creadora. Y la autonomía universitaria que ya nuestra casa parece haber asegurado para siempre constituye, por su parte, la conciencia, los límites y la protección de ese poder. Pero si el clima de toda actitud dirigente y creadora es la libertad, su condición esencial es también la responsabilidad, sin cuya conciencia aquella libertad puede convertirse en arma de dos filos o en patente de corso para fabricar reductos o torres de marfil egoístas y petulantes”.

Certidumbre: “Los que todavía tenemos fe en la educación y los que por nuestra madurez psicológica podemos avizorar los peligros de relajamiento moral y concupiscencia materialista que pesan sobre el pueblo, ponemos nuestras esperanzas de redención en la juventud preparada para hablar en plano elevado y protestar contra todas las injusticias, y todas las esclavitudes”.

Hoy recordamos su labor fecunda, sobre todo en la creación, organización y consolidación de la Universidad de Panamá, que su mente luminosa y generosa concibió y realizó para todos los panameños: razón por la que no debemos permitir que intereses egoístas vulneren tan preciado y valioso legado cultural y educativo.