Asilo: La vida da muchas vueltas
Me tocó ver aterrizar el avión privado que trajo de vuelta a Panamá al ex gerente del Banco Nacional, Rafael Arosemena, luego de 16 años de permanecer exiliado en México. Eran las 5:00 p.m. del día 19 de diciembre de 2006.
Como encargada de la comunicación del Ministerio de Gobierno y Justicia, el Secretario de Comunicación del Estado, Erich Rodríguez Auerbach me solicitó que cubriera junto al equipo de fotógrafos y camarógrafos, la llegada de Arosemena al aeropuerto de Tocumen y su entrega voluntaria a los funcionarios del Sistema Penitenciario.
Todo transcurrió en completa calma y en medio de muchas coincidencias. Arosemena se entregó un día antes del aniversario número 17 de la invasión norteamericana a Panamá. Fue tras este triste episodio de nuestra historia que Arosemena decidió buscar asilo en México, acusado en Panamá de peculado millonario.
Panamá insistió sobre la solicitud de extradición pero el gobierno mexicano recordó a Panamá que otorgó asilo político a Arosemena y por tanto no procedía la solicitud.
El portavoz de la Cancillería, en aquel entonces, Erich Rodríguez Auerbach expresó en nombre del gobierno panameño que “teniendo por delante los mejores intereses nacionales, velaremos por el fortalecimiento de la excelente relación que se mantiene tanto con el gobierno como el noble pueblo mexicano. El gobierno panameño ha decidido respetar la decisión soberana de los mexicanos, basada en más de 80 años de tradición de asilo” (ABC de España, 22 de Enero 1996).
Ojalá Manuel Antonio Noriega hubiera aceptado el asilo que le ofreció España en 1989, no habríamos tenido que sufrir la invasión norteamericana. Tal vez este sería un ejemplo de cómo la figura del asilo político sí puede traer paz y tranquilidad. Tranquilos, la justicia tardar pero llega. Y llegará, puedes estar arriba o abajo.
