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Aspectos y normas de la cultura universitaria


Paulino Romero C. / Pedagogo, escritor, diplomático (opinion@epasa.com) / -

Es conveniente recordar al lector que los cursos universitarios no deben descuidar el propósito de lograr una formación comprensiva, a la vez humanista y pragmática. Es una labor total de renovación de la enseñanza, partiendo del criterio que la educación es un proceso integral correlacionado en todos sus ciclos, desde el kínder hasta la universidad.

Ante todo, una facultad o un instituto superior exigen del profesor ciertos requisitos. En la mayoría de los establecimientos universitarios, el profesor debe calificar el trabajo de los estudiantes. Generalmente, se destina un aula para las lecciones, y la clase se reúne en el lugar señalado para tal efecto. Generalmente, se prohíbe fumar en el salón de clases. No se implica que estas disposiciones sean nocivas, pero puede reconocerse que señalan límites dentro de los cuales el profesor debe desenvolverse.

Por añadidura, hay áreas en las que no rigen las disposiciones de la institución, y en las que el educador debe hilar sutilmente. Por ejemplo, puede haber ciertas limitaciones a las relaciones sociales del profesor con los estudiantes. En muchas universidades se considera que el profesor soltero que invita a salir a una de sus alumnas traspasa los límites de lo permitido. Existen ciertos límites en las discusiones de clase sobre religión, sexo o política. El profesor debe saber actuar no solo dentro de las disposiciones reglamentarias de la institución, sino también orillando el tremedal de las costumbres y formas de vida universitarias.

Desde el punto de vista pedagógico, se considera indispensable una relación más directamente con el sujeto motivo de esa docencia porque el pasado nos enseña los riesgos de olvidar las características de la materia con que trabajamos. Hoy día, por ejemplo, si nos adentramos en la crisis que anquilosa la enseñanza panameña, descubriremos que una de sus causas es precisamente el desajuste entre los fines y los medios de esa educación y el hombre para la que se ha creado.

PENSAMOS EN UNA UNIVERSIDAD QUE HA DE TENER AL HOMBRE COMO FIN Y NO COMO INSTRUMENTO.

Asimismo, cuando hablamos de la orientación nacional de los estudios universitarios, no postulamos, en modo alguno, un encadenamiento de los vuelos universales del saber a los accidentes de las nacionalidades. De ninguna manera. Otra es nuestra idea sobre el particular. Sencillamente pensamos compatible, saludable y obligada una permanente confrontación de la universalidad del saber con la realidad inmediata que nutre a la universidad. Porque es en ese proceso dialéctico de la realidad y conciencia-realidad, en el que surge la dinámica del progreso. Es decir, pensamos en una universidad que ha de tener al hombre como fin y no como instrumento. Una universidad que crea en el saber como sirviente de la humanidad y no fabrique hombres esclavos de la sabiduría.

Pero el profesor que considere únicamente las costumbres y los usos de la institución en sus planes de enseñanza ignora la más seria de las limitaciones sobre los efectos de su acción docente, porque la cultura institucional no solo impone limitaciones al educador, sino también a sus estudiantes. Lo más importante es la necesidad del estudiante de lograr éxito en la universidad. Para su continuación en ella, debe exhibir pruebas de progreso. El estudiante universitario medio viene ya familiarizado con los reconocimientos que se otorgan año tras año al trabajo sobresaliente en las escuelas básicas y colegios secundarios.

En muchas universidades, los estudiantes han conocido en sus clases universitarias a profesores que, de manera más o menos paternal, han dictado sus clases y han “recompensado” a aquellos estudiantes que pudieron repetir mejor la lección dictada. Según la modalidad de que se trate, el procedimiento de enseñanza puede ser la conferencia, el diálogo, la discusión o algún otro. La clase de pruebas, la frecuencia de ellas y los sistemas de calificación pueden también ceñirse estrictamente a ciertas normas institucionales.

Uno de los asuntos más relevantes que se relegan en los informes es el que trata de los diversos métodos de enseñanza. En consecuencia, entre más flexible sea la cultura institucional, en el sentido de permitir la evolución de los métodos de instrucción hacia formas más dinámicas que faciliten el aprendizaje, mayor será el provecho que obtiene el estudiante del centro de estudio al que acude.

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Viernes 14 de agosto de 2026