Aspiraciones y posibilidades
La inscripción de las empleadas domésticas en la Caja del Seguro Social responde a una obligación moral de cualquier patrono responsable que debe asegurar tanto la asistencia médica, la cobertura de riesgos profesionales y la jubilación de sus empleados.
La medida constituye además un paso hacia la formalización de un sector que ha crecido a la sombra de numerosas injusticias, con un importante impacto negativo sobre nuestra realidad social.
Sin embargo, la decisión de aplicar la ley va acompañada de consecuencias sobre las finanzas de la Caja del Seguro Social que no han sido convenientemente analizadas, como resultado de una falta de información confiable sobre los costos reales que representa inscribir a un asegurado.
Todo parece indicar que la cuota mínima que seguramente será pagada por la mayoría de los que se inscribirán, no cubre los egresos que representarán para la institución especialmente en la parte médica y de maternidad por la cantidad de beneficiarios adicionales involucrados, así como en la jubilación que depende de la solidaridad de un sistema que ya tiene un importante déficit creciente.
Cada vez más la CSS refleja una situación financiera crítica que incidirá sobre nuestras aspiraciones de un desarrollo sostenible a pesar de los parches hechos al sistema.
Las autoridades deben hablar con franqueza sobre esta situación si queremos conciliar aspiraciones con posibilidades.
