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Ataques o derrames cerebrales

Por: Redacción 14/08/2013

Lusdany Torres Peña / Licenciado en psicología (opinion@epasa.com) / -

Los ataques o derrames cerebrales, según el Censo de 2010, representan el 3.82% de las personas con discapacidad en Panamá. Constituyen una de las principales causas de invalidez grave y prolongada en los adultos.

Ocurre cuando se altera el flujo de sangre hacia el cerebro, y un área del cerebro empieza a morir porque deja de recibir el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar. Aunque los ataques cerebrales son una enfermedad del cerebro, pueden afectar todo el cuerpo. Sus efectos varían desde leves hasta severos, y pueden incluir parálisis, problemas de raciocinio, del habla, de visión, y en la coordinación motora. Los pacientes también pueden sentir dolor y adormecimiento después de un accidente cerebrovascular.

Los síntomas son claros y se presentan repentinamente: súbito adormecimiento o debilidad en la cara, el brazo o la pierna (especialmente en un lado del cuerpo), súbita confusión, dificultad para hablar o entender, dificultad para ver con uno o con ambos ojos, dificultad para caminar, mareo, pérdida del equilibrio o de la coordinación, dolor de cabeza severo sin causa conocida.

Entre las causas que pueden provocar este tipo de enfermedad podemos encontrar: presión arterial alta, problemas cardíacos, diabetes, colesterol alto, fumar. La primera de estas causas es la más usual en nuestra población.

El problema de este polémico tema es que la enfermedad aparece de forma inesperada. No estamos preparados para enfrentar las secuelas. Puede provocar en nuestros familiares, síntomas de despersonalización, baja autoestima, frustración, depresión, ansiedad, etc.

La aceptación y el apoyo de la familia pueden ayudar al paciente a recuperar la autoestima y a mejorar la imagen de sí mismo. Las actitudes positivas y la reafirmación de los seres queridos, influirle fuerza y esperanza ayudan a estas personas a trabajar para restablecer las lesiones existentes luego de la afectación.

Otro de los factores que se debe tener en cuenta es orientar adecuadamente a estas personas sobre las actividades que deben realizar y desarrollar mediante cada uno de los procesos de recuperación. La forma para prevenirla es mantener la presión arterial entre 120/80. Dejar de fumar, limitar el consumo de alcohol, hacer ejercicios, disminuir estrés, mantener un peso saludable, buena alimentación, controlar condiciones de salud, mantener el colesterol entre 40 y 130.

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