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¡Atención Meduca y educadores!


Hemos de reconocer que la época actual es de cambios grandes y rápidos. Los maestros precisan mucha más preparación que antaño en las materias que enseñan. Los niños y los jóvenes no solo deben ser educados en beneficio propio sino a causa de que su patria requiere ciudadanos bien preparados. ¡Quienes tienen talento pero carecen de medios merecen becas públicas! Las escuelas deben ser equipadas con material didáctico nuevo.

Un destacado educador norteamericano dijo: “Durante muchos años nos hemos esforzado en inculcar la democracia; ahora vamos a enseñar aritmética”. Aunque estos dos objetivos no se excluyen mutuamente, hoy día se hace hincapié en las matemáticas, en las ciencias, en los idiomas y en la tecnología. Si el tiempo lo permite, la gente empezará a pensar en este cambio que puede ir muy lejos. La vida es más que comer y vestirse; la mera existencia no es la vida; es evidente que avanzan cambios grandes y rápidos. Sin embargo, el cambio no es una novedad. ¡La educación sufre un cambio perpetuo!

Actualmente la presión para lograr la admisión en las universidades es mucho mayor de lo que fue el deseo de asistir a las escuelas secundarias hace un siglo aproximadamente. Hace más de una centuria la escuela secundaria pública apenas empezaba a tomar delantera a la academia particular. Y hace apenas siglo y medio la escuela primaria pública quedó establecida. La historia de la educación en América demuestra que los cambios ocurren mediante presiones externas o desarrollo interno. Los cambios recientes se deben en gran medida a la reacción mundial al desarrollo tecnológico. Muchas de las mejoras más antiguas fueron llevadas a cabo callada y hábilmente por los maestros, administradores, psicólogos y filósofos para quienes la escuela era la vida. Las presiones del exterior tienen frecuentemente la intensidad y urgencia de una crisis; esto da lugar a los cambios súbitos.

Empero, las fuentes remotas de la educación han de buscarse en los Valles del Tigris, del Éufrates y del Nilo. De allí proceden la medición, la astronomía, la medicina y el arte de escribir que dio origen a las escuelas. Nuevas naciones se alzaron sobre las antiguas y vieron más lejos. Las que más cuentan en nuestra prosapia educativa son tres, que se levantaron a orillas del Mediterráneo: Palestina, Grecia y Roma. De ellas obtuvimos la religión, la filosofía, la lógica, las matemáticas y la valiosa literatura de la Biblia. ¡Platón y Aristóteles trataron de la educación, de lo que era y de lo que podía ser! La nueva historia de la educación trata especialmente de la escuela pública como instrumento de política de Estado. La escuela es esto, pero debe conservarse como un medio para que el individuo y la comunidad nacional alcancen una vida plena.