¡Atención Señor Presidente!
El editorial del pasado miércoles 7 de julio, de Panamá América, me hizo recordar la investigación hecha por mí en calidad de Presidente de la Coordinadora Ambiental de Panamá Este, con relación a los cables de alta tensión. El problema central de esas líneas era que producto de una subestación que estaba ubicada en Naranjal, corregimiento de Pedregal, la cual recogía la energía transmitida desde la generadora de Bayano y desde las generadoras de Chiriquí, para darle mayor potencia a la energía eléctrica y poder distribuirla al sector de Panamá Este, se habían tirado por esos rumbos altamente poblados, líneas de alta tensión.
Veamos el aspecto del impacto en la salud de estas líneas de alta tensión. Lo que ya se sabe con seguridad es que las líneas de alta tensión generan campos electromagnéticos que son capaces de traspasar paredes, sistemas, etc., provocando un impacto en la salud humana. Algunos científicos sostienen que hay cierta predisposición a la leucemia (cáncer en la sangre), o sea, que se han encontrado algunas correlaciones, aunque estas correlaciones no son tan abundantes como para que sean abrumadoramente conclusivas. Cuando una correlación no es abrumadoramente conclusiva, se utiliza la siguiente premisa: “frente a la duda, abstente”. Esto significa que si existen algunos indicios, pero si sigue la duda de la posibilidad de que las líneas de alta tensión provoquen daños en la salud humana, es mejor “abstenerse” y no “arriesgarse”. Es obvio que si hay elementos de juicio que dan una aproximación y, a la vez, hay una serie de dudas que nos llevan a esa aproximación, es mejor tomar la decisión de que no se hagan aéreas, sino soterradas, principalmente, en aquellas áreas donde haya alta densidad de población.
Según el arriba mencionado editorial de Panamá América, “tras decisión de la Autoridad de Servicios Públicos, a partir de enero próximo comenzarán una serie de proyectos en distintas ciudades del país para soterrar cables, cuyos costos sólo implicarán fracciones de centavos, según las empresas que ejecutarán los trabajos”. Nos complace que esto sea así, pues antes se decía que era más caro utilizar el sistema soterrado que el sistema aéreo. Será un negocio, además de bueno económicamente hablando, saludable para la población del país, pues: 1) se darán menos accidentes de tránsito que tumben o dañen postes, 2) se darán menos accidentes debido a vendavales, 3) se darán menos accidentes debido a aves que hacen contactos entre sus alas y provocan arcos y cortocircuitos, y, 4) se evitarán daños en los aparatos electrodomésticos. Según Panamá América, estos proyectos se realizarán en distintas ciudades del país. ¡Enhorabuena! ¡Que se ejecuten estos proyectos Señor Presidente!
