Atropello procesal
La transformación de la casa de Giacomo Tamburrelli en un set de televisión es otra prueba de los atropellos al debido proceso que caracteriza al gobierno panameñista. La revelación del periodista Álvaro Alvarado de que las declaraciones del exdirector del PAN se emitieron por otro canal para privilegiar a TV 2, propiedad del grupo Motta, pone al descubierto las manipulaciones políticas de las informaciones periodísticas y el involucramiento del Ministerio Público en la distorsión de la medida cautelar.
Tamburrelli ha aceptado fuera de cámara que el exministro de la Presidencia Demetrio Papadimitriu es el asesor político en las indagatorias que presta ante la Fiscalía Anticorrupción. Se trata de un exasesor que instruye al imputado para sustraer su responsabilidad en las compras del PAN y descargar acusaciones contra otras personas. Una maniobra que implica a los grupos de presión mediática aliados del Gobierno, el Ministerio Público y políticos ambiciosos empeñados en lavarse las manos enlodando a otros.
Las violaciones al debido proceso constituyen una de las características delatoras de la autocracia reinante. El abogado Sídney Sittón renunció a continuar asumiendo la defensa de Alejandro Moncada Luna por los atropellos procesales del fiscal diputado Pedro Miguel González y las tres jueces de garantía.
González impide que la defensa lea el expediente, investiga supuestas pruebas, allana oficinas a espaldas de la defensa. Y logró que el plazo fijado por el Código Procesal Penal en el Sistema Penal Acusatorio se extienda, pretendiendo cambiar la imputación expresa de enriquecimiento injustificado por otra de varios inculpados del crimen organizado.
Mientras al magistrado suspendido Moncada Luna se le mantiene enclaustrado en su domicilio, a Tamburrelli lo convierten en estrella de la televisión. Resulta ridículo que el robo del celular a un hermano se le pinte como pieza de una persecución de adversarios políticos y el viaje al exterior de la familia por temor a ficticias venganzas. Muy malo el guión de la telenovela Tamburrelli con sabor a pizza.
Todo procede del montaje mediático producido por los medios progobiernistas de la prensa escrita y la televisión. Responde a la estrategia gobiernista del panameñismo para echar la culpa al gobierno anterior de sus propios resultados deficientes. Una encuestadora que posicionó a Varela en el tercer puesto días antes de las elecciones ahora le da un apoyo de 81% a la gestión de gobierno, doblando el 40% de las elecciones.
Panamá es la isla de la fantasía para el Gobierno, pero es el purgatorio para las amas de casa y el infierno para los productores agrícolas. El gobierno panameñista evade responsabilidad en el fracaso del control de precios, el que extiende a otro periodo de seis meses, experimentación que causa escasez en los productos regulados –pollos, huevos, arroz– y elevación de precios en los productos no regulados.
El Gobierno no tiene quien lo defienda. Los medios progobiernistas eluden las noticias del fracaso y el repudio unánime de productores, comerciantes y consumidores, repitiendo hasta el hastío las mismas informaciones contra el gobierno anterior.
El aburrimiento apaga telenoticiarios y baja lecturas.