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Aumentos continúan en la carta


Cosas buenas, cosas malas se han dado durante los dos primeros años de administración del presidente Ricardo Martinelli.

Así lo resumen los expertos y los ciudadanos. Para muchos la fuerza le ha ganado al consenso.

La primera gran prueba que le impuso el nuevo Gobierno a los panameños fue un alza en los impuestos, en el que se dio un aumento del   Impuesto de Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (ITBMS) de 5% a 7%.

Según las autoridades, con este dinero se pretenden sostener los planes de ayuda social, pero la percepción general es un ambicioso programa ventilado en la época de campaña que necesita recursos.

Como todo se trata de acostumbrarse, llegó el 7% y luego de muchas protestas, las personas  ajustaron sus presupuestos y siguieron comprando, con la esperanza de que se cumpliese la promesa de bajar el precio de la canasta básica.

Sin embargo, el costo calórico de la canasta básica, en los primeros cuatro meses del año se encareció 16.84 dólares o 6.2%, en relación con igual período de 2010, con esto queda demostrado que es una promesa incumplida.

Los combustibles registraron aumentos significativos y decidieron congelar los precios, sin decirle a la población que luego les cobrarían el dinero que se dejaría de percibir. Ahora lograron estabilizar el precio de la luz, pero crearán un fondo para compensar los  sobrecostos que pudieran enfrentar en un futuro.

Cosas buenas también han sucedido, como el grado de inversión, crecimiento económico, mayor inversión extranjera directa, menos desempleo e infraestructuras, pero quedan sinsabores porque los panameños no  perciben que estén recibiendo grandes beneficios de estos logros.

Queda mucho por hacer, los funcionarios tienen que trabajar y dejar de hacer campaña política, los panameños necesitan apoyo, pero que quede claro, no soportan otro aumento más.