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Aún estamos unidos

Por: Redacción 02/02/2017

La situación en la que ha sumido a la política mundial las primeras acciones del Gobierno norteamericano de Donald Trump han dejado en la perplejidad a más de uno, incluyendo a los principales lideres mundiales. Incluso, buena parte de los más antiguos burócratas del Departamento de Estado de ese país, han decidido abandonar sus puestos, para permitir al gobierno entrante cambiar su política con la confianza de que quienes lo acompañen sí mantengan una línea coherente de apoyo y acción.

Pero todo lo anterior, que se ve complejo y lo es, no tiene nada que ver con la relación particular que los Estados Unidos tiene con Panamá.

Me gustaría, luego de ver las declaraciones llenas de ignorancia histórica de un alto funcionario de este gobierno, que se entienda que nuestro camino juntos, ni se circunscribe al inicio de la construcción del canal interoceánico, ni se puede sentenciar con una frase tan floja como la de dar nuestras relaciones históricas por excelentes, de manera integral.

Y es que, si bien es cierto que no es la única razón, la construcción del ferrocarril de Panamá contribuyó al desarrollo inicial de la costa oeste de Estados Unidos. Y los esfuerzos de los franceses por construir un canal, pasaron por la ayuda en estudios y logística que, al final, permite a los norteamericanos retomar el control de la vía férrea, y construir la anhelada vía acuática.

En adelante, y por casi 32 años, Panamá, políticamente hablando, prácticamente fue manejada por los políticos locales como un protectorado norteamericano, incluso por momentos, muy a pesar de los mismos políticos de ese país.

Es historia conocida las reivindicaciones sobre el tratado de 1903. Sus conclusiones. Y una larga serie de etcéteras, que llevan a la educación pública a crear la desaparecida materia de Relaciones de Panamá con los Estados Unidos.

Panamá tiene en este país a unos, si no el mayor, de sus principales aliados y viceversa. Queda en nuestros gobiernos mantener esa premisa y hacer que la misma nos beneficie mutuamente.

Lo que no puede pasar es el doble discurso del Gobierno Nacional para con Estados Unidos. Decir que las relaciones son excelentes no hace que las mismas así lo sean. Eso se trabaja.

Es un buen momento para dejar atrás esas raras ideas de hacer tanto énfasis en lo sucedido con la invasión de diciembre de 1989. Da la impresión de que al Gobierno Nacional le interesa usar el tema para poner otra cortina de humo a los graves problemas nacionales, en detrimento de lo que puede ser una relación, ahora sí, excelente.

Claramente nuestro país debe tener definición en el tipo de relación que quiere con sus vecinos y otros países, sobre todo los que tienen mayor influencia mundial.

La malísima relación que tenemos con países como Colombia y Francia no se debe repetir con los Estados Unidos. Es más, debemos encontrar una manera de devolver a Panamá el estatus de país con el cual todos los demás se sienten cómodos.

Sigamos unidos a los aliados históricos. Pero eso se logra con trabajo sincero y sin dobles discursos, sin allegados a funcionarios usando las redes sociales para insultar a funcionarios y gobiernos extranjeros, sin amenazas directas o solapadas.

Entendamos que un país pequeño, pero importante como Panamá, lo que necesita es una política internacional sosegada y no tan crispada, tal como se encuentra actualmente nuestro escenario político.

Ingeniero de Sistemas. Estratega-Consultor Político.

 

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Miércoles 15 de julio de 2026