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Aunque ya no estés aquí, hoy te vuelvo a decir ¡gracias, mamá!

Por: Redacción 07/12/2014

Hace exactamente un año compartí con ustedes un artículo en el cual agradecía a mi madre por haberme dado la vida, por haberme enseñado el valor de las cosas, por haberme hecho un hombre de bien y por forjar junto con mi padre un hogar ejemplar por casi 57 años en mi tierra natal, México.

En aquel artículo mencioné a las mujeres que le han dado hasta hoy valor a mi vida, a mi madre como pilar de la casa, a mis hermanas y cuñadas, madres orgullosas capaces de orientar, educar, corregir y desarrollar a hijos de bien, a Patty, mi esposa, quien en su labor incansable ha velado por la formación y educación de nuestros hijos, Marifer y Fidel Enrique, buscando siempre preservar los valores y principios que en nuestros hogares se inculcaron por generaciones, independiente de la educación que en nuestros países nos inculcaron, permitiéndonos estar orgullosos de la familia que habíamos heredado de sus abuelas Doráida y Elia Olga.

Aparte del orgullo que siento de cada una de las madres de nuestra familia, hoy brindo tributo muy en especial a las madres camaleónicas. Sí, a aquellas madres que son capaces de transformarse en lo que sea necesario para hacer de sus hijos maravillosos seres humanos dentro y fuera de casa, además de excelentes estudiantes.

Esas madres que se transforman en maestras de 3 y 6 grado, aun después de 30 años de haber cursado la primaria, para poder estar a la altura de los conocimientos de la nueva era digital y de los cambios en el planeta tierra. Quién nos iba a decir que esta generación iba a ejecutarse a nuestro fiel Plutón, compañero incansable en nuestras clases de Geografía y Ciencias.

Hablar de madres es con todo respeto, hablar de mujeres camaleónicas que se transforman para defender, cuidar, enseñar, todas y cada una de sus cualidades en pro del beneficio personal de los pequeños de casa, a fin de que en el futuro recuerde las bases sólidas de una buena educación.

Hablar de madres camaleónicas es hablar de tu mejor amigo, tu mejor consejera, tu fiel compañera de lealtad, de horas incondicionales a tu lado, ya sea por enfermedad o por sufrimiento, de largas horas de espera en la mitad de la noche mientras tú disfrutas de los quinceaños de tus amigas o de las fiestas del colegio, de complicidad para que papá no se enoje porque llegaste un poco más tarde de la hora acordada y de invaluable consejera en momentos cruciales de tu niñez, adolescencia, juventud y madurez.

Hablar de madres es hablar de gastronomía y creatividad en la multiplicación de los panes, basta con que llegue el ejército de los amigos de mis hijos para que la chef ponga en práctica sus dotes a la hora de armar hot dogs o derretidos a la velocidad de la luz y lucir como la mejor chef, otro orgullo de mamá.

Hablar de madres en ocasiones es hablar de actrices nominadas para un Óscar por su gran actuación para ocultar las tristezas calladas y que no te des cuenta de los problemas en casa, ya sea por falta de recursos, falta de comunicación o momentos difíciles en el trabajo, buscando siempre que el momento de verdad en casa sea espectacular, alegre, lleno de vida y con muchas esperanzas, aun cuando las cosas no pinten bien y en la mitad de la noche un sollozo delate la angustia de los días por venir.

Hablar de madres es hablar también de justicia y equidad, de responsabilidad y transparencia, de valores y principios que se pasarán por ósmosis a los pequeños de casa y que servirán como ADN en el crecimiento de los hijos tanto en el campo personal como profesional.

Hoy con gusto y mucho RESPETO celebro a esas madres que hacen hasta lo imposible porque cada día su hogar sea un lugar feliz, un lugar donde su esencia permea como agua en el corazón de los que ahí habitan, independiente de que sean casadas, viudas, solteras, independientes, profesionales, en fin, sea cual sea su estatus personal o profesional, hoy celebro tu magia por crear y dejar huella, tu magia por dar vida, tu magia por dar belleza, tu magia por enseñar y dar amor, tu magia por ser mamá.

Hoy, domingo 7, es el preámbulo de la gran celebración de mañana, 8 de diciembre, en la que seguramente usted dedicará buena parte del día para celebrar a todas las mamás que están en casa o para visitar a aquellas que descansan en un lugar especial, y lo invito a que no se limite a celebrar a mamá únicamente en esta fecha tan especial, recuerde que ella será mamá toda la vida.

Usted que tiene la fortuna de compartir este día tan especial con su madre, no pierda la oportunidad de abrazarla y decirle cuánto la ama.

Y aunque ya no estés aquí, hoy te vuelvo a decir ¡gracias!

¡Feliz Día de la Madre!

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Jueves 6 de agosto de 2026