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Autonomía


Los que vivimos la autonomía del Seguro Social antes de 1968, sabemos que realmente era una verdadera autonomía hasta que llegaron los militares y acabaron con la misma para quedarse con los fondos de la institución, porque los malversaron y acabaron con ella. Sin embargo, quieren que regrese Noriega para repetir algunos errores que se cometieron y que el PRD confirmó y ahora sus adherentes se sienten con derecho a criticar lo que ellos originaron. No me cuenten historia que la conozco bien. Lo que no puedo permitir es que hablen de esa autonomía cuando ni siquiera la Junta Directiva puede nombrar a su Director. Se acabaron aquellos tiempos de bonanza del Seguro Social.

Por otro lado, hablamos de la autonomía universitaria. ¿Qué autonomía? Lo que hay es una sinvergüencería. La Universidad nombra su personal, defiende sus predios a los cuales no pueden entrar sino los que ellos quieren. Sin embargo, el dinero que gastan y malgastan lo ponemos los ciudadanos panameños. Me río cada vez que aluden a la autonomía para dar a entender su independencia cuando ellos dependen de un presupuesto gubernamental que cada año quieren aumentar sin dar cuenta a la ciudadanía de lo que allí se hace y por qué lo hacen.

Eso no es autonomía, es otra sinvergüencería para hacer un campus que no da cuenta de sus actos ni al gobierno central.

Pero lo peor es que los indígenas hablan de la autonomía de sus comarcas y yo me río porque tienen el coraje de hablar así. Cuando el Presidente Balladares les otorgó esa gran cantidad de tierra sin relación a su población, jamás dijo que serían autónomos y que harían lo que quisieran con sus autoridades. Sin embargo, el gobierno central debe darles escuelas, maestros, clínicas y médicos y pagarles todo lo que se gastan y necesitan. ¿Dónde está la autonomía? Para cuando les conviene y se dan el tupé de protestar por las hidroeléctricas, por las minas y por no trabajar las tierras para producir los alimentos que ingieran. No comprendo a esos panameños que no quieren serlo sino independizarse parcialmente en lo que les conviene. Por esto no puedo permitir que hablen de autonomía cuando dependen del gobierno central para vivir.

Es hora de que nuestros gobiernos acaben con las islas que se han creado en Panamá porque no es en esa manera que deben vivir. Cada “autonomía” debe amoldarse a las leyes panameñas y los gobernantes no tenerles miedo. Si hay que mandar la fuerza pública para reprimirlos sin violencia, que las manden porque están en su derecho. Fuerza gobernante para acabar con las autonomías.

Médico.