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Avances en riesgo

Por: Redacción 15/06/2015

Tratar enfermedades como la neumonía, la tuberculosis o la gonorrea ha dejado de ser un tema seguro para volver a tiempos cuando las bacterias constituían un riesgo de muerte. El problema ahora no es la falta de medicamentos, sino la resistencia que el cuerpo humano ha creado contra los antibióticos por su mal uso.

Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que la resistencia a los antibióticos mata a más de 700 mil personas al año y podría causar hasta 10 millones de muertes si no se toman medidas. Este fenómeno es ocasionado por no completar el tratamiento o por tomar antibióticos cuando no son necesarios. La resistencia es un fenómeno natural por el cual microorganismos como bacterias, hongos o los virus, se vuelven inmunes al efecto de los medicamentos que deberían destruirlos. Con el paso del tiempo y al ser transmitido generación tras generación, el microorganismo portador del gen de la resistencia se vuelve cada vez más dominante hasta que el medicamento deja de ser eficaz.

Desde la Organización Mundial de la Salud afirman que, además de la responsabilidad que podamos tener los consumidores, existen otros factores que favorecen la aparición y la propagación de la resistencia. Destacan la falta de una respuesta integral y coordinada, sistemas deficientes o inexistentes para la vigilancia y el seguimiento de la resistencia a los antimicrobianos o para asegurar la calidad y el suministro ininterrumpido de medicamentos. Otro es la falta de estudios. Las farmacéuticas han suspendido su investigación en antibióticos debido al gran costo y la poca certeza de obtener ganancias. Lo que ha conducido a que este año se cumplan 30 desde la última introducción en el mundo de un antibiótico.

Ante el problema para la salud pública que esto acarrea, el médico Stephen Buhner, autor del libro "Antibióticos herbales, alternativas para tratar las bacterias resistentes", afirma que los antibióticos naturales son muy efectivos, ya que a diferencia de los químicos, presentan más de una sustancia activa.

El aceite de eucalipto, por ejemplo, es rico en cineol, una sustancia con propiedades antibióticas y antivirales efectivo en el tratamiento de infecciones de las vías respiratorias. La miel contiene una proteína llamada defensina que combate bacterias, hongos y virus y que ayuda a las infecciones de garganta o en la piel. El jengibre es rico en gingerol, sustancia que tiene poderosos efectos antibacterianos y antimicóticos, y que además fortalece el sistema inmune. Como estos, existen multitud de remedios naturales que se presentan como alternativa ante los tratamientos sintéticos.

Los antibióticos naturales no irritan ni estimulan de manera artificial al organismo y lo ayudan a equilibrarse, al respetar los tiempos de curación.

Cada vez que una persona toma un antibiótico aumenta las posibilidades de que las bacterias que están en su cuerpo logren resistir sus efectos. Su consumo creció un 36% entre el 2000 y el 2010, y se estima que un 50% son adquiridos sin prescripción médica.

Si no paramos el uso desenfrenado de estos medicamentos, las consecuencias futuras pueden ser letales. El milagro de la medicina que un día logró salvar tantas vidas, hoy amenaza la salud pública y reta a los científicos a adaptarse a sus exigencias.

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Viernes 31 de julio de 2026

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