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Avanzar: una sola palabra, muchas acciones


Un día de esos en el que constaté que mi trabajo actual lejos de llenarme de satisfacciones me desmotiva; que con la excusa de que estoy pasada en kilos, no hago ningún tipo de ejercicio; que al final de año me tomé la molestia de hacer un listado con actividades, metas y proyectos con los cuáles empezar en el 2012, y que hoy los revisé y no he comenzado ninguno; que de año en año, aparece la clásica amiga o que solo te llama en sus momentos de necesidad y que luego como los cometas, solo aparecen cada 10, 50 o 100 años y con suerte!; entre otras tantas cosas que nos pasan a diario tan sencillas como soportar un servicio de proveedor de TV o de celular que es ineficiente, tolerar la comida fría o el mal servicio en un restaurante, por necesidad o por pena…. entre todas esas cosas –unas más significativas que otras- saltó a mi mente la palabra “Avanzar”… Según el diccionario de La Real Academia de la Lengua “Avanzar” significa Adelantar, mover o prolongar hacia delante… progresar o mejorar en la acción, condición o estado…

Es una palabra común, de fácil comprensión…. No obstante, ¿cuántas veces no nos mantenemos en un trabajo que catalogamos “estable” por temor a insertarnos nuevamente en el mercado laboral o no nos atrevemos a emprender un negocio? ¿Cuántas veces te privaste de participar en un concurso solo por el temor de no ser electo? ¿Cuánto tiempo dedicaste o dedicas a una relación sentimental improductiva y luchaste o luchas contra viento y marea solo por el temor de quedarte solo/a o por el qué dirán de tu cambio de estatus? … sencillamente ¿cuánto tiempo estamos dispuestos en mantenernos en un status quo insatisfactorio – sentimental, laboral, personal o cualquiera que sea- única y por la “comodidad” que representa?

Avanzar es ser sinceros con nosotros mismos y darse cuenta de que ya es hora de adelantarnos, que nos merecemos una segunda, tercera o la cantidad necesarias de oportunidades en nuestra vida; es aceptar con dignidad que quizás hemos tomado malas decisiones – sentimentales, laborales, amistades, personales, etc.– pero que mientras tengamos vida, estamos en nuestro derecho de enmendarlas; es ser l valientes para reconocer que hay cosas que no podemos cambiar, pero aquellas que las que estén a nuestro alcance, vale la pena intentarlo… Avanzar, es tener la libertad de decidir qué cosas debemos por nuestra salud mental y espiritual, dejar atrás… es la oportunidad de iniciar – si así fuese necesario -con nosotros mismos- en la búsqueda de nuestro crecimiento personal…

Colaboradora.