Ayuda insuficiente y tardía

Por: Redacción 29/10/2017

Irma y María fueron dos huracanes, que azocaron casi sucesivamente, con fuerza sumamente destructiva a Puerto Rico, con resultados devastadores, con numerosas muertes, heridos y desaparecidos. Además sin hospitales, electricidad, agua, ni combustible. Calles intransitables, viviendas e inmuebles destruidos. Realmente es indescriptible el horror y devastación que sufrió la Isla. Incomunicados nacional e internacional por todos los medios, con familiares establecidos en los Estados Unidos en número igual a la población insular. Con una serie de limitaciones de diferentes tipos y condiciones en su carácter de "Estado libre y asociado" de la Unión Norteamericana. Además se dieron el lujo de rechazar ayuda internacional, entre ellas, la cubana que ofrecía brigadas médicas y técnicas para restablecer el fluido eléctrico, cooperaciones bien urgentes. Con ese cuadro desgarrador, después de dos semanas llegó el presidente Trump con expresiones imposible de repetir, alegando entre otras cosas, la enorme deuda del país para solventar las necesidades, anunciando una relativa ayuda frente a la realidad. La reacción fue inmediata dentro de la nación por norteamericanos y portorriqueños destacados, rectificando más tarde sus expresiones y dictando algunas medidas de Gobierno urgentes, indispensables. Se destapó entonces el aspecto político de la verdadera condición colonialista a que están sometidos, con evidencia dramática.

Posteriormente aparecieron en la Isla connotados dirigentes políticos, mayormente republicanos, entre ellos, el presidente de la Cámara de Representantes en el Congreso, con la aprobación de presupuestos para desastres a corto y largo plazo. Los cálculos indican meses o más tiempo todavía por definir, para la verdadera y definitiva recuperación que abarca todas las actividades sociales de hospitales, viviendas, comercios, pequeñas industrias, vías de comunicación, turismo, alimentos, medicamentos, un sinnúmero más de necesidades básicas.

La ayuda de la metrópolis ha llegado, en general, insuficiente y tardía, en relación con la magnitud de la doble asonada temporal, con vientos de 250 kilómetros por hora y lluvias intensas que provocan destrucción en cuanto encuentran, con más intensidad en las áreas más pobres.

Los reportajes visualizan inundaciones impresionantes, que conllevan catastróficas consecuencias con pérdidas de todos los tendidos eléctricos y arboledas. Localidades sumergidas, deslizamientos numerosos, en distintos momentos, con sus enormes consecuencias de destrucción y muerte. Pueblos enteros sepultados. Cuatro millones de personas sin servicio eléctrico.

Puerto Rico es una isla, factible de recorrerla en dos horas, el archipiélago que la rodea sufrió semejantes devastaciones, muertes, heridos y desapariciones por los mismos huracanes.

Cuantos desastres más en otras latitudes, Viet-Nam, California, en los mismos tiempos.

Arquitecto y escritor

 

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