Ayudemos a los maestros/as y las escuelas
Debe preocuparnos el alto porcentaje de graduandos en las escuelas secundarias que fracasan las pruebas de ingreso a la Universidad de Panamá. Y no es falta de dinero. El gasto en educación es uno de los más altos en el Presupuesto Nacional. Pero merecemos más productividad y eficiencia por los dineros que aportamos al presupuesto. Tenemos que demandar normas educativas más elevadas.
Lo primero para muchos jóvenes es la vida misma, porque han sido promovidos de un grado a otro y eventualmente se han graduado, a pesar de estar fallando. El único problema es que nadie se los dijo. Eso se puede calificar de mala práctica en las escuelas. Lo primero es buscar las vías para ayudar a los propios maestros/as. ¿Es pedir demasiado: que sean policías, trabajadores sociales, padres subrogados, consejeros sobre drogas y psicólogos? Y pedimos que lo hagan ellos/as solos.
En una reunión de maestros/as, encontré que un porcentaje bajo de padres visitan la escuela. La mayor parte, para reclamar una mala nota, siempre para dar beneficio al alumno. Me pregunto, ¿puede usted producir un buen producto si nunca ha visto el suplidor que le envía la materia prima? Yo no podría hacerlo. Tengo que involucrar a mis suplidores en mi negocio o no pongo todas las piezas en su lugar para producir un buen artículo. Si no involucramos a los padres, no sé cómo se puede hacer esto dentro de ese complejo mosaico llamado ser humano. Pero eso es lo que pedimos que hagan los maestros/as y no es justo.
Las propias escuelas son nuestros mayores suplidores. No podemos disgustarnos por la calidad que nos están enviando. Tenemos que trabajar con ellos para mejorar la calidad. Para que los maestros/as puedan realizar su trabajo, necesitan facilidades físicas. Muchas escuelas funcionan en edificios viejos y los equipos en los laboratorios, el doble de viejos si los comparamos con las escuelas privadas.
El apoyo gubernamental a la educación no es un acto de caridad o para calmar a un representante de su partido. Esto debe verse como una vía de avanzar más hacia la meta de sacar a los panameños de la pobreza y proporcionarles una igualdad de oportunidades. El apoyo a la educación es más importante que nunca. Reconociendo el problema de infraestructura y facilidades para que los maestros y estudiantes puedan contar con los materiales de estudio, el Club Rotario Panamá, ha mantenido con éxito un programa titulado: “adopte una escuela”.
