Bajo presión
La Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario está bajo constante presión. La basura que se acumula en las calles y el rigor de la opinión pública son como una espada en la garganta del administrador de esa joven entidad.
La historia reciente demuestra que en la ciudad de Panamá y San Miguelito, dos de los distritos más grandes del país, la recolección de la basura es un verdadero dolor de cabeza.
Hace apenas unos meses este servicio era parte de las responsabilidades del Municipio de Panamá. Por muchos años, tanto en la administración de Juan Carlos Navarro como en la de Bosco Ricardo Vallarino, era complicado cumplir con la población.
Los pocos fondos que ingresaban a las arcas municipales y el manejo ineficiente de la desaparecida Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD) provocaron múltiples crisis. La mayoría de ellas eran atendidas con inversión (alquiler y compra de camiones compactadores), sin embargo, fue poco lo que avanzó.
La falta de mantenimiento y los problemas financieros -alta morosidad- terminaron por hundir a la DIMAUD.
Desde que nació, la nueva autoridad ha recibido varios millones de dólares por parte del Estado. Un alto porcentaje de esos fondos ha sido gastado en los mismos problemas de siempre.
Aunque existe más orden administrativo y mayor fiscalización en las calles, todavía la AAUD no despega. El sistema no logra estabilidad y las cuentas morosas no se reducen. También hay que ser justos y admitir que recibieron una herencia de problemas graves que no se pueden resolver en meses.
La recolección, manejo y disposición de los desechos es un tema de salud pública. Así debe ser tratado y analizado.
