Bajos precios petroleros y energías renovables
Prof. titular U. Central de Venezuela
Si admitimos, como lo ha hecho una mayoría de científicos, compañías transnacionales y expertos energéticos, que estamos en un proceso de transición energética donde el precio del petróleo tiende a disminuir en los balances energéticos nacionales e internacionales, no se puede seguir analizando la relación entre el petróleo y las fuentes renovables solo como comparaciones de costos y simplificar el asunto creyendo que los precios bajos del crudo frenan el desarrollo de las fuentes renovables.
El análisis debe ser más complejo y tomar en consideración variables diferentes y su interrelación. Un ejemplo es lo sucedido en Alemania, que en el 2014, a pesar de la caída de los precios y la interrupción de los suministros rusos, las llamadas energías limpias pasaron a ser mayoritarias y el consumo de electricidad y el efecto invernadero disminuyó.
Trataremos de establecer algunas condiciones para el desarrollo de estas fuentes renovables, considerando la mayor cantidad de ellas y sus relaciones.
Condiciones económicas. Algunos países y compañías petroleras han aprovechado los altos precios petroleros del pasado para realizar importantes inversiones en la explotación y producción de estas fuentes, con lo que han reducido sus costos, haciéndolas competitivas y rentables ante las energías fósiles, sobre todo en la producción de electricidad.
El costo de las fuentes limpias no depende de manera directa de los precios petroleros; esta dependencia se ha minimizado y tal vez se mantiene en los casos de los llamados nuevos petróleos. Las compañías petroleras se han transformado en compañías energéticas para cubrir exploración, explotación y comercialización de las fuentes energéticas.
A diferencia de las energías fósiles, las renovables no son patrimonio ni fáciles de monopolizar por el Estado y las compañías, además no están concentradas geográficamente, lo que facilita su explotación dependiendo de las tecnologías que se apliquen.
Condiciones tecnológicas. Según la Agencia Internacional para las Energías Renovables (Irena), el costo de la electricidad basado en las energías fósiles está en $0.07 kWh y se eleva a $0.19 kWh cuando se le agregan los costas ambientales y de salud. La electricidad producida por fuentes renovables está en un rango comprendido, según sea la fuente, entre $0.05 kWh (eólica) y $0.06 kWh, y $0.08 kWh (solar) en algunas regiones.
No parece haber inconvenientes de costos para generar electricidad por fuentes renovables, incluso se ha desarrollado un mercado muy competitivo donde se ofrecen tecnologías de acuerdo con su eficiencia, rentabilidad, facilidad de manejo y que se abaratan según la escala y repercusiones ambientales.
Condiciones ambientales. A las energías renovables se les clasifica como limpias por ser poco contaminantes y contribuir en la disminución del efecto invernadero y el cambio climático, así como en los problemas de la salud. Más de dos terceras partes de las emisiones contaminantes proceden de la quema del petróleo, carbón, gas, y el tercio restante, de la utilización del suelo. El uso de las energías limpias reduciría este impacto.
Condiciones políticas. En un mundo global e interconectado, las decisiones políticas tienen un papel clave. Este nuevo entorno es una importante condición para la relación entre el ambiente y la sociedad, tendiendo a encontrar los más propicios caminos para el logro de su bienestar y configurar un mundo cobijado por fuentes energéticas limpias. Esto se traduce en un factor político que impulsa la transición energética basada en energías limpias y debe ser tomado en cuenta por quienes gobiernan o aspiran a ello.
La implementación de estrategias políticas nunca es fácil, puesto que requiere de “rapport de force” adecuado para su éxito, exige debates, compresión, apoyo y fuerza suficiente para vencer los poderosos obstáculos e intereses establecidos.
Un mundo de energías limpias requiere gobernantes que comprendan y asuman la necesidad de adaptaciones y cambios en un clima de tolerancia y democracia que permita una amplia participación, el abaratamiento del costo del desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.
Un dato curioso lo constituye el hecho de que la conferencia de la Irena se haya realizado en Abu Dabi, en el centro del Golfo Pérsico, donde se encuentran las reservas petroleras más grandes del mundo y donde se han obtenido los más elevados ingresos producidos por el petróleo, podríamos entender esto como un mensaje hacia el futuro.