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Balance financiero

Por: Redacción 23/02/2015

Hoy tenemos en la sociedad panameña un debate acerca de qué se debe hacer para salvaguardar el futuro institucional y financiero de la Caja de Seguro Social (CSS). La situación financiera preocupa a jóvenes y viejos dado que la seguridad social se refiere principalmente a un campo de bienestar social relacionado con la protección social o cobertura de las necesidades socialmente reconocidas, como salud, vejez y discapacidades.

En síntesis, el problema del balance financiero tiene que ser enfrentado y solucionado por la sociedad en su conjunto. Es necesario proporcionar a los cotizantes un grado de protección mediante medidas que eviten que entren en un estado de privaciones económicas y sociales, provocado por la reducción de sus ingresos debido a enfermedades, maternidad, accidentes de trabajo, invalidez, vejez y muerte (IVM).

La cobertura de los servicios que ofrece la CSS a los cotizantes adolece de un déficit financiero pernicioso provocado por los dos subsistemas de cotización existentes. Uno antes de la ley 51 del 2005 que enfrenta una pirámide invertida de muchos beneficiarios y pocos cotizantes. El otro que nace con dicha ley donde aparecen las cuentas individuales que velan por el interés de cada cotizante. El primero requiere necesariamente que el Estado aporte para cubrir el déficit que se crea por el desbalance numérico de cotizantes versus beneficiarios.

Es importante recordar que en su concepto original, la CSS se concibió como un banco o agencia aseguradora con una administración orientada a asegurar la obtención de suficientes recursos para ofrecer un adecuado apoyo a los cotizantes mediante diversas y acciones de asistencia económica al momento de jubilarse o requerir amparo por inhabilitación física por enfermedades temporales o permanentes (programa IVM) y cobertura de riesgos profesionales a los que están expuestos los que cotizan a la CSS. El concepto se desvirtuó al convertir a la Caja en “otro ministerio de salud”, administrando hospitales, clínicas y ofreciendo asistencia médica tal como se tiene hoy. Esto requiere de mayores recursos económicos y humanos para acometer estas responsabilidades.

La CSS debe desprenderse de las responsabilidades de ofrecer servicios médicos y hospitalarios, los cuales deben ser cubiertos por el sector salud del Estado. Esto le permitiría funcionar bajo su diseño original, lo que ofrecería mayores posibilidades para mantenerse como un ente financieramente viable y que podría ofrecer los beneficios sociales esperados por sus cuota habientes.

Hay que destacar que la salud pública es responsabilidad del Estado. Para esto existe el MINSA que recibe recursos del presupuesto del Estado. La CSS debe dedicarse a la seguridad social, sin agregarle obligaciones que van más allá de sus responsabilidades principales relacionadas con asegurar las pensiones de jubilación estatuidas según Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) y cobertura de riesgos profesionales.

 

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Martes 4 de agosto de 2026

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