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Banco Nacional de Panamá: ¿Grande como tú?

Por: Redacción 12/08/2016

Hay aparentes estados de calma y de paz allí en donde lo que resalta es la miseria y la injusticia. Tácito lo decía del siguiente modo: “Míseram servitutem falso pacem vocant” (Los hay que falsamente llaman paz a una servidumbre miserable).

En días pasados, se me acercó un parroquiano requiriendo unos minutos de mi atención. Como suelo hacerlo, presté mis oídos a sus palabras cuales fueron: “Mire Doctor Silvio, yo soy un trabajador del Banco Nacional de Panamá, allí las cosas laborales andan muy mal. Después de muchos años de trabajo me hacen un aumento de menos de veinte dólares y hay muchos en iguales condiciones que yo que no ganan más de cuatrocientos o quinientos dólares. Los agentes de seguridad, los trabajadores manuales, las cajeras y cajeros, son mal pagados, como que en el banco no se han dado cuenta que la vida se ha encarecido. Todos los años, cuando los trabajadores del banco vemos que se publican los estados bancarios y financieros del Banco Nacional y se jactan de divulgar que se incrementaron cientos y cientos de millones de dólares, nosotros nos afligimos mucho porque no vemos que eso nos ayude en nada y lo peor, ni siquiera se puede hablar ni exigir nada porque ni sindicato podemos tener”.

Sin dejar de considerar que este artículo no hace otra cosa que replicar lo que me expresara este interlocutor, y, por consiguiente, hacerme eco de sus inquietudes, busco también que el país sea conocedor del gemido de este trabajador del Banco Nacional y para que el Gobierno Nacional, las propias autoridades del Banco, verifiquen o en acto sincero de conciencia, reflexionen, porque, al parecer, hay mucha disconformidad y gravita entre los trabajadores la idea de injusticias y precariedades laborales, sobre todo, aquello que guarda relación con los sueldos o salarios que devengan los trabajadores de dicha entidad, nuestro banco oficial.

Desde hace décadas, los trabajadores de la banca vienen exigiendo reivindicaciones laborales y, al parecer, nadie los escucha, nadie presta oídos a sus proclamas justas y legales. Todo trabajador que vive una vida precaria porque su sueldo no le alcanza para nada sino para cubrir una dieta alimenticia de mendigo, tiene todo el derecho a ser escuchado, reivindicado y a que se le mejoren sus condiciones obreras, empezando por el derecho incuestionable a percibir un mejor salario.

Es triste que, anualmente, mientras el banco nos presenta estados bancarios asombrosos, sus trabajadores estén tristes, defraudados, sin mayor ánimo que ir a cumplir con un horario de trabajo que no les rinde alegrías ni satisfacciones salariales, entre tanto media una actividad que genera cientos de miles de millones de dólares al Estado, pero de lo cual ellos solo ven pasar, en lontananza vergonzosa, esa danza de millones.

Los bancos necesitan que sus trabajadores, sean manuales, técnicos, oficiales, secretarias, cajeros, etc., desenvuelvan sus actividades intra banco, de la manera más fiel y honesta que, sin duda alguna, lo son los que laboran en el Banco Nacional, pero es de advertir que un trabajador insatisfecho, resentido, afligido, triste, está más propenso a buscar otros rumbos laborales, buscarse otro trabajo, que permanecer en una entidad que no incentiva ni premia su esfuerzo diario. Según este trabajador del Banco Nacional, no son pocos los agentes de seguridad que han ido por otras plazas de trabajo en el mercado laboral en búsqueda de mejores salarios.

Toca que el Director o Gerente del Banco Nacional de Panamá se siente a conversar con sus colaboradores, con los gerentes regionales, con las mismas bases de trabajadores que son los que sustentan y sostienen a este banco del cual nos sentimos, sin duda alguna, muy orgullosos todos los panameños.

La columna vertebral de toda institución son sus trabajadores, esas hormiguitas que de modo infatigable entregan y han entregado los mejores años de su vida a enaltecer la actividad propia de cada servicio público, para el caso, los bancarios. Pero cabe, en cada entidad, que las cabezas bajen, desciendan, conversen, intercambien criterios y opiniones, con ese grupo asombroso y admirable de hombres y mujeres que dan lo mejor de ellos, día a día, para engrandecer a la entidad.

Todo lo que quieren esos trabajadores, de la banca y de todo el país, es justicia efectiva, y en lo laboral se entiende: ¡Buena paga!. Y como decía Séneca “La necesidad suele ser más fuerte que el afecto”.

Abogado

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