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Barack Obama y la justicia penal


El pasado martes, 31 de agosto del año en curso, el Presidente Barack Obama, comunicó a su nación y al mundo entero, para beneplácito de todos, el cese de la llamada Operación Libertad Iraquí. Sabemos que se trató de un supuesto conflicto que arrancó un 20 de marzo del año 2003 y que, según se afirma, concluyó el 19 de agosto de este año. Recordamos, al inicio, cómo los Estados Unidos formó una coalición multinacional para llevar adelante esta invasión y que la misma estaba integrada por contingentes de las fuerzas armadas de Estados Unidos, Inglaterra, Australia, España, Polonia, Dinamarca, etc.

Los años han pasado y han demostrado que: a. Los inspectores de armas en Iraq no encontraron tales armas de destrucción masiva; b. Luego de la invasión, el Grupo de Investigación en Iraq concluyó que Iraq había terminado sus programas de armas de destrucción masiva desde 1991 y que “no había ninguna en el momento de la invasión, pero que tenían la intención de reanudar la producción siempre y cuando se levantaran las sanciones”. Consecuencias de la invasión fueron: La derrota estrepitosa de las fuerzas iraquíes; la abdicación y captura de Hussein en el 2003 y su ejecución en diciembre de 2006.

Respecto a Estados Unidos, la formada coalición y dirigida por esta nación en el Iraq ocupado, intentaron constituir un nuevo gobierno con ribetes democráticos, pero, no habiendo transcurrido muchos meses, luego de la invasión, surgió una guerra interna dirigida contra las fuerzas de la coalición y particularmente entre diversos grupos étnicos dando con ello lugar a la denominada Guerra Asimétrica: destaca la insurgencia iraquí, la guerra civil entre sunitas y chiitas y las actividades u operaciones del grupo rebelde Al-Qaeda en Iraq. Se ha dicho que han muerto un tanto más de 150,000 rondando casi a un millón de personas. Costosísima fue esta guerra y que el propio pueblo estadounidense aún no acaba de comprender, menos el resto del mundo: 9,000 millones de dólares para el Reino Unido, más de $ 845,000 millones a los Estados Unidos.

Se trata de un caso macro en la política internacional de los Estados Unidos. Pero hoy, sin entrar en mayores consideraciones de fondo ni de forma, también el mundo entero reclama al Presidente Barac Obama, que su nobleza y equidad, expresa en el cese de la Operación Libertad, también se evidencie, de inmediato, respecto al habeas corpus o apelación paralela que los abogados de los antiterroristas cubanos Gerardo Hernández y cuatros más, quienes injusta e ilegalmente privados de la libertad y condenados, sin que medie delito alguno, purgan una pena igualmente injusta en esa nación, sean liberados por un acto de poder y de gracia emanado de la buena fe, nobleza y bondad del Presidente Obama, en fiel apego a la Constitución, a la Ley y a la Democracia. ¡El mundo entero está a la espera!