¡Basta de enfrentamientos!
El primer trimestre académico culminó y con ello los estudiantes de las escuelas públicas y privadas gozan de una semana de vacaciones. Este tiempo sirve a todos los involucrados en el proceso de enseñanza y aprendizaje para meditar sobre las cosas que hay que hacer para tener una mejor educación.
Lamentablemente, este tiempo, que debería utilizarse para hacer un alto a los enfrentamientos entre la ministra de Educación, Lucy Molinar, y la dirigencia magisterial, parece que se tornará en otro capítulo de conflicto entre las partes. La razón: las auditorías que efectuará el Meduca sobre los fondos que se les otorgan a las organizaciones magisteriales para la capacitación gremial. Si bien es cierto que la iniciativa es buena, no es el momento indicado, porque sería como “tirarle leña al fuego”, teniendo en cuenta que las relaciones entre dirigentes y la titular no son las mejores.
Los diferentes ministros de Educación han tenido fricciones con la dirigencia magisterial, no obstante, esas diferencias no se pueden convertir en una guerra declarada entre las partes. Por un lado, Molinar debe entender que ella como autoridad es la primera que debe demostrar que es una persona conciliadora y no una figura que está dispuesta al choque directo. Entretanto, los dirigentes magisteriales deben tratar de recuperar la confianza de sus agremiados y la población en general, y la mejor forma es dejando posiciones radicales que no llevan a ningún lado.
Molinar debe entender que mientras ella siga en ese enfrentamiento, por más buenas intenciones que tenga de impulsar mejoras en la educación será imposible, porque los conflictos en vez de llevar a la solución de algo entorpecen el proceso.
La titular de Educación tiene que mostrar que está dispuesta a conciliar y así evitar que este tipo de enfrentamiento se mantenga por los dos años que falta para que este gobierno culmine.
