Basta de juegos
Algunos gremios de educadores se resisten a participar de los procesos de modernización de la educación.
Con una postura radical, en la que prevalece el rechazo a cualquier propuesta o iniciativa, se han dedicado a bloquear las intenciones del Ministerio de Educación de lograr acuerdos que permitan avanzar en forma pacífica en los planes de desarrollo.
Mientras estos dirigentes intransigentes llaman a huelgas y protestas, el país sigue creciendo y demandando personal cada vez más especializado.
Las universidades todos los años sufren con la calidad de estudiantes que llegan a esos centros y que no pasan ni siquiera las pruebas de admisión. Aunque no es un problema exclusivo de los docentes, sí tienen mucha responsabilidad.
El sistema educativo público necesita modernizarse, y la resistencia de algunos de los gremios solo atrasa cualquier proyecto que impulse esta evolución.
Es tiempo de sentarse y lograr reales consensos para garantizar el futuro del país. Las bases de estos gremios deben exigirles cuentas a sus representantes y medir los efectos negativos que provoca su actitud.
El sistema educativo necesita con urgencia cambios importantes en sus planes de estudio. Pareciera que muchos dirigentes están más interesados en mantener el estado de intranquilidad en los planteles educativos que en lograr un avance en los programas propuestos.
Las puertas del diálogo están abiertas para alcanzar esos acuerdos que espera el país desde hace años.
Las banderas políticas e ideológicas deberían quedar a un lado cuando se trata de transformar y mejorar la educación panameña. Los ciudadanos demandan una educación moderna y el mercado lo exige.
