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Basta de promesas


Mientras las autoridades del Gobierno se jactan por la bonanza económica que se vive en el país, los trabajadores del campo y los ganaderos en el interior siguen clamando por más apoyo.

En estos dos últimos años, el sector agropecuario ha vivido de sobresalto en sobresalto, pues la política implementada por esta administración avanza a cuentagotas, y los caminos de producción son una vergüenza.

Cada año, muchos agricultores de las provincias más productivas pierden miles de dólares, debido al mal estado en que se encuentran las carreteras, que les imposibilita sacar sus productos a tiempo para poder comercializarlos y, además, les provocan daños a sus equipos.

También, la Cadena de Frío, uno de los proyectos más importantes de esta administración y que se vendió como la panacea para reducir los costos de los alimentos, no arranca del todo después de 26 meses.

El panorama es todavía más sombrío en esta época de fuertes lluvias, que hacen intransitables los caminos.

El Ministerio de Obras Públicas, tan centrado en los millonarios megaproyectos viales en la ciudad capital, también debería enfocar sus esfuerzos y recursos para darles una mano a los miles de productores.

Reparar o, al menos, acondicionar las calles sería de gran ayuda para que los alimentos, tan importantes en el plato del panameño, lleguen en buen estado a la mesa.

La población entera demanda respuestas inmediatas del Gobierno, actualmente inmerso en una crisis política por el rompimiento de la alianza oficialista.

A casi la mitad del periodo de esta administración, los tiempos para ensayos terminaron. Los panameños exigen la ejecución de obras y el freno a la palabrerías.