Basta de violencia
Un grupo de héroes anónimos realiza un trabajo silencioso, pero de enorme significado en contra de la creciente delincuencia. Trabajan metidos en los barrios, en la médula misma en donde la delincuencia recluta jóvenes para arrancárselos de sus brazos a la sociedad.
Son personas organizadas de manera espontánea que complementan el trabajo que realiza el Estado en contra del crimen organizado. Su labor no es solamente preventiva, también trabajan en la resocialización de los que una vez delinquieron y ahora quieren enderezar su vida.
Cada acto que realizan se traduce en menos asesinatos y drogas en las calles, todo por vocación ciudadana.
El Concierto por la Paz, realizado el domingo en las escalinatas del Edificio de la Administración del Canal de Panamá, es una muestra fehaciente del trabajo que realizan estos grupos.
Vestidos de blanco, miles de panameños se congregaron en ese lugar y otros cientos de miles siguieron el concierto en vivo por televisión. Todos unidos en un solo clamor: “Basta ya de violencia”.
La lucha contra la delincuencia organizada exige acciones coordinadas entre el gobierno y la sociedad.
Es el mismo modelo que se ha puesto en práctica, con excelentes resultados, en los barrios marginales de Colombia y Brasil, consistente en hacerle sentir a la gente que es importante para el Estado y que puede soñar con un mejor futuro.
El Concierto por la Paz es apenas una manifestación del trabajo que realizan no solo estos grupos, sino una cadena de organizaciones, muchas de ellas anónimas.
Mencionar solo algunos nombres sería injusto. El trabajo de estas personas es sumamente valioso, como para no reconocerlo, sobre todo cuando el crimen transnacional ha dado muestras fehacientes de que tiene a Panamá entre sus objetivos prioritarios.
La lucha contra la violencia y el crimen organizado no tiene colores ni banderías políticas. Es una responsabilidad de todos y, afortunadamente, así lo han entendido algunos grupos; solo falta que toda la sociedad cierre filas a su alrededor.
