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¡Basta ya! de padres de familia tan alcahuetes


Julián P. Palacios O. / El autor es motivador (opinion@epasa.com) / -

Con estupefacción, el lunes vi las noticias relacionadas con la situación del Instituto Nacional y quedé totalmente atónito viendo la posición y argumentos de los padres de familia de los “aguiluchos”.

¿Cómo es posible pensar en pedir la destitución de la ministra de Educación por el hecho de velar por la seguridad e integridad de los estudiantes que por culpa de algunos facinerosos estaban en riesgo de una situación trágica?

No entiendo el argumento presentado por un padre familia en los medios de comunicación, quien decía que los estudiantes tenían el derecho a protestar y llevar material para la protesta, cuando este material era combustible para hacer bombas molotov y máscaras para escudarse en el anonimato mientras cometían sus actos vandálicos.

Tampoco me cabe en la cabeza el argumento que pretenden utilizar para demandar a la ministra de Educación de intento de homicidio por dejar que la Policía Nacional entrara al Instituto Nacional a poner orden. Si alguien está en contra de lo que digo, me disculpa, pero yo prefiero muchas veces que sean los policías los que entren a evitar una tragedia a que luego sea la fiscalía la que entre a hacer un conteo de víctimas fatales y heridos. Es aquí cuando me pregunto: ¿Qué clase de alcahuetería cometemos nosotros como padres de familia? Y esto no lo digo solo por lo que ocurrió en el Instituto Nacional.

Este tipo de comportamientos se ve todo el tiempo, cuando los padres de familia evitan su responsabilidad como agentes disciplinarios de sus hijos y no les enseñan a enfrentar la responsabilidad de sus decisiones, ya sean buenas o malas. Así como lo del Instituto Nacional, en los medios salen los padres de familia quejándose de maltrato de jóvenes en otras situaciones de infracción por parte de los menores y muchas veces vienen con el trasnochado argumento de “abuso policial”.

Recuerdo que hace un par de años salió una madre de familia que decía que su hijo “solamente había robado en un supermercado” e hirió al chino porque este lo atacó primero, ¡qué tristeza y qué falta de valores!

Los padres somos los principales responsables de estas situaciones producidas por la falta disciplina de los menores de edad que generalmente comienza en el hogar. Este es el primer lugar donde los buenos valores deben ser enseñados; respeto, disciplina, honestidad y muchos otros siempre deben ser inculcados con el ejemplo, de no ser así, solo serán palabras que se las lleva el viento y esta no es la forma de educar.

SI NO TOMAMOS NUESTRA RESPONSABILIDAD COMO PADRES DE FAMILIA EN EL DEBER DE DISCIPLINAR A NUESTROS HIJOS, DESPUÉS NO PODEMOS ANDAR QUEJÁNDONOS DE LAS SITUACIONES LAMENTABLES EN LAS QUE PUEDAN ESTAR INVOLUCRADOS...

Todos recordarán que hace unos cuantos años ocurrió un incendio en un centro de retención de menores infractores; estoy de acuerdo con que fue un incidente muy lamentable y que nunca debió haber pasado, pero también los medios de comunicación se dieron al trabajo de victimizar mucho más allá de lo razonable a los jóvenes afectados. ¿Se han preguntado qué ha pasado con los jóvenes sobrevivientes de este evento? Pues todos han sido reincidentes en actos delictivos y siguen ocultos por hechos contra la ley.

Hay una realidad ineludible: si no tomamos nuestra responsabilidad como padres de familia en el deber de disciplinar a nuestros hijos, después no podemos andar quejándonos de las situaciones lamentables en las que puedan estar involucrados y mucho menos pasarle esta responsabilidad a terceras personas, como maestros, policías, iglesias, o usar el cacareado argumento de que la culpa la tiene el Gobierno, sea cual sea.

Volviendo al tema del Instituto Nacional, quiero hacer la aclaración de que estoy totalmente de acuerdo con que los jóvenes muestren su punto de vista ante situaciones de índole nacional y también de aquellas que van en directa atención con sus necesidades; sin embargo, censuro de forma firme y estoica cualquier tipo de expresión de violencia que se dé y también censuro que los jóvenes sean manipulados por personas que tienen agendas ocultas o pensamientos políticos radicales.

Extiendo mis disculpas a quienes lean este escrito por haber expresado opiniones tan personales; como siempre digo, no tengo la verdad absoluta y este tipo de escritos están abiertos a todas las críticas y puntos de vista que quieran ser expresados acerca del tema. Si expresamos nuestros argumentos de forma seria y respetuosa, creo que al final se puede llegar a un consenso y tener una opinión más unificada en beneficio de todos.

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Viernes 14 de agosto de 2026