¡Basta Ya! (pero con mucha más fuerza)
No basta con que el Ejecutivo diga que en Panamá los medios dicen y escriben lo que quieren. Ese derecho no se ganó ahora (ni se puede “resaltar” como algo extraordinario), sino que fue un triunfo colectivo desde la vuelta de la democracia en 1989.
Aquí se dice y escribe sin limitaciones (siempre y cuando -aclaro- sea un asunto de interés público), al igual que en cualquier otro país libre del mundo. Eso no es una factura que se pueda pasar hoy. Es un derecho viejo.
También es un derecho de la gente (no solo de los medios) defender la libertad de expresión. Sin medios no hay control, no hay transparencia. Y si la luz se apaga, en las sombras se disimulan más los manejos irregulares oficiales.
Y porque es un derecho de la gente, cuando se organiza una campaña a favor de la libertad de expresión -y en contra de las presiones y amenazas del poder- no se puede ser excluyente.
La semana última, un grupo de medios lanzaron la campaña “¡Basta Ya!”, con el objetivo de concientizar a la gente sobre la importancia de la libertad de expresión y para contrarrestar “las amenazas, el amedrentamiento y las campañas sucias”.
La convocatoria no fue amplia; al contrario, se limitó a un grupo reducido de medios. Menos medios, menos impacto. Cuando lo que se busca con esto, en realidad, es tener el mayor impacto posible. Más aún con la presión y los ataques a los que están sometidos hoy los periodistas, una marca registrada de este gobierno.
Si lo que se buscó es que la campaña tenga la mayor difusión posible, el camino correcto era utilizar los gremios periodísticos -que incluye a la mayoría- para asegurarse que el mensaje y la alerta lleguen a la mayor parte de la gente.
Mayor cantidad de personas, mayor impacto.
Pero se eligió otro camino, que más que buscar la concientización de un problema que hoy enfrentan los medios parece una campaña publicitaria.
Una pena, se dejó pasar una excelente oportunidad para decir ¡Basta Ya! con mucha más fuerza, mucho más alto.
