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Batalla sin sentido


Los tambores de guerra entre los gremios docentes y las autoridades de Educación están sonando y desde ya se vaticina que las únicas víctimas, como siempre, serán los miles de estudiantes que claman una mejor preparación académica.

Tras las constantes acusaciones de acoso sexual y corrupción que han mantenido ambas partes en los dos últimos años, este jueves y viernes se concretará una huelga de advertencia por 48 horas de parte de los educadores.

El discurso del gremio docente se ha quedado sin sustento, pues su marcada oposición a las propuestas y programas para mejorar la calidad de la educación ha acabado con la poca credibilidad que mantenían ante la población.

Su bandera de lucha ya no puede ser la falta de escuelas y los problemas en el proceso de nombramientos.

Su verdadera batalla debe ser para exigir a las autoridades mejores planes de estudio y más capacitaciones para mejor sus cátedras.

Sin embargo, el problema se vuelve complicado cuando hay dificultades entre las dos partes para sentarse a negociar.

La población no está para más batallas que en nada contribuyen a mantener la paz y el sosiego en el país, tan convulsionado en los últimos días con el tema político.

Los docentes y los representantes del Gobierno deben entender que los estudiantes necesitan garantías para una mejor educación.

El tiempo pasa y el año lectivo se acerca a su fin, por lo que desperdiciar valiosos días del calendario en una disputa estéril tan solo llevará a que en diciembre sean más altos los índices de fracasos de los alumnos.

Ese será el triste final y una vez más los que perderán serán los jóvenes que necesitan de una buena educación para enfrentar el difícil futuro.