¿Beneficio o mal necesario?
El transporte pirata es un fenómeno complejo, existe hace décadas y brinda el servicio a aquellos usuarios para los que el transporte regulado no está disponible o simplemente no llega a su lugar de destino. Pero, ¿este transporte reúne las condiciones y personal adecuado para brindar el servicio?
En esta década se ha proliferado en nuestro país el servicio de transporte pirata, sin ningún tipo de regulación o acuerdo y con la tremenda inseguridad que representa para los pasajeros; lo que constituye un signo lamentable de atraso para este país.
Es un factor de inseguridad muy alto para los ciudadanos que diariamente lo tienen que utilizar y sus conductores son personas que prestan un servicio sin normas, sin exigencias ni obligaciones; ni regulación.
Muchos panameños utilizan este servicio porque trasladarse es más barato, pero no toman en cuenta los riesgos, pues son generalmente vehículos sin tarjeta de operación ni seguros de responsabilidad civil.
Frente a un eventual accidente de tránsito, el usuario es quien asume las consecuencias, ya que estos particulares no ofrecen ninguna garantía de seguridad para la vida de los pasajeros que tienen en sus manos.
¿Conocemos los usuarios el peligro al que nos encontramos al subirnos en un transporte pirata? El conductor no tiene uniforme que lo identifique con el nombre de la empresa para la cual trabaja, para que en caso de alguna tragedia saber dónde acudir.
Algunos usuarios lo ven como un mal necesario, porque el servicio regulado de transporte no tiene la suficiente flota para trasladar a miles y miles de panameños a sus trabajos, escuelas, citas médicas y demás actividades diarias.
Hay que analizar en una mesa de diálogo las necesidades del usuario de a pie, realizar las capacitaciones necesarias para los conductores, que estos tengan la edad necesaria para conducir estos vehículos; asimismo, hacerles pruebas regulares de alcohol, drogas y exámenes psicológicos.
El nuevo director de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) tiene en sus manos un tremendo reto, porque resulta inadmisible que en las narices de las autoridades se esté ejerciendo la prestación de un servicio público al margen de la ley.
El Gobierno Nacional debe poner todo su empeño en resolver este problema cuanto antes. En ese sentido, pido a la ciudadanía ser más responsable y usar el transporte público autorizado para evitar “dolores de cabeza”.