Bicentenario -1810-
Este año 2010, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México y Venezuela conmemoran sus primeros doscientos (200) años de independencia.
Pues bien, a 517 años del descubrimiento (¿?) y 200 de independencia (¿?), valdría la pena preguntarnos: ¿cuáles son las moralejas de la conquista?, ¿hubo o no, crímenes de lesa humanidad?, ¿Cuáles debieran ser las responsabilidades presente de los Estados conquistadores?, ¿Quiénes somos los latinoamericanos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?
Para tener una idea lo trascendental de lo ocurrido en la conquista de América, basta leer lo manifestado recientemente por el físico, cosmólogo y científico del Reino Unido Stephen Hawking al sentenciar que: “si los extraterrestres visitan algún día la Tierra, el resultado sería similar a cuando Cristóbal Colón llegó a América; ¡un encuentro en el cual los nativos del continente americano no fueron los más beneficiados!”. El señor Hawking es un caballero y como tal se expresó. No utilizó palabras como asesinato, exterminio, tortura, violación, prostitución.
En Panamá, al igual que el resto de Iberoamérica, existían para el siglo XIX y durante el período colonial, cuatro grupos sociales, a saber: los españoles europeos; los criollos, hijos de aquellos, pero nacidos en América; los indios, y los negros, libres o esclavos. Más los subgrupos correspondiente a los Mestizos (españoles/indios), Mulatos (españoles/negros) y Zambos (negro/indio) que eventualmente se convirtieron en mayoría, incluso mezclándose entre ellos y con los otros. En fin, somos un Crisol de Razas, que no logramos posicionarnos en un mundo multipolar, en donde cada grupo cultural se aprecia de su historia y se proyectan con ímpetu, construyendo sobre sólida base su futuro. Crisol de Razas, esa analogía usada y abusada con frecuencia, debiera representar para nosotros, en especial los panameños más que una mera expresión, pues lleva implícita un concepto superior, que se manifiesta a través del mestizaje. Mestizaje de razas, religiones y culturas, que generarán una nueva sociedad multiétnica, capaz de enfrentar los desafíos de años y siglos por venir. Nuestra gran dicotomía y paradoja es que hemos sido incapaces de aceptar nuestra herencia tal cual ella es. Sin medias verdades y dualidades que simplemente nos llevan al no ser del ser. Somos una rica mezcla producto de un montón de injusticias llevadas a cabo en un determinado momento de la historia. Para aceptar lo que somos, es pertinente que aceptemos nuestro origen y procedencia. El radicalismo podrá estar de moda en regiones tan disímiles como Arizona, Bélgica, Irán, Francia, pero no tienen futuro, pues representan el in-futuro de la humanidad. Las modas son pasajeras. “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés (Antonio Machado)”
*Administrador de Empresa, Profesor Universitario.
