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Bienvenida la exploración del espacio


En estos últimos años hemos sido testigos de impresionantes avances en la exploración del espacio.
Somos tierra, pero también formamos parte de ese cielo que nos maravilla, y por el que siempre hemos querido rastrear. Me viene a la memoria el 12 de abril de 1961, fecha del primer vuelo espacial tripulado, llevado a cabo por Yuri Gagarin, ciudadano soviético nacido en Rusia, precursor del camino de la navegación por el espacio en beneficio de toda la humanidad.

A partir de entonces se conmemora el 12 de abril el día internacional de los vuelos espaciales tripulados, reafirmando de este modo que la ciencia y la tecnología espacial contribuyen de manera significativa a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.

Sin duda, a través de la exploración del espacio, los seres humanos pueden trascender la realidad material y humanizar el mundo que nos rodea. Esta creatividad humana, que nace precisamente de la indagación de esas atmósferas celestes, tiene una expresión privilegiada en la búsqueda del saber y en la investigación científica. Por consiguiente, la aventura espacial a todos nos debe poner en alerta por la fragilidad del espacio y los problemas que puedan surgir, especialmente el impacto de los desechos espaciales, tomando en consideración que, a pesar de las medidas de precaución que han de adoptar los Estados y las organizaciones internacionales intergubernamentales que participen en el lanzamiento de objetos espaciales, tales objetos pueden ocasionalmente causar daños, como la pérdida de vidas humanas, las lesiones corporales u otros perjuicios a la salud, así como la pérdida de bienes o los perjuicios causados a bienes.

En consecuencia, la creatividad y los descubrimientos deberán unir tanto a la comunidad científica como a los pueblos del mundo, en un ambiente de cooperación que permita compartir el saber. Los caminos de la exploración espacial nos invitan a una reflexión continua y permanente. Al fin y al cabo, como dijo el científico británico, Arthur C. Clarke: "nuestra civilización no es más que la suma de todos los sueños que han llevado a edades más tempranas a la plenitud. Y así debe ser siempre, porque si los hombres dejan de soñar, si vuelven la espalda sobre el universo, la historia de nuestra raza es el fin".

Frente a la angustia de un futuro espantoso de inestabilidad económica, de incertidumbre y de cambios climáticos, es alentador poder adentrarse en el abecedario del cosmos y dejarse llevar por su diversidad. Por eso, hay que convertir el próximo 12 de abril en una fiesta científica mundial.

Escritor, España.