default

¡Bienvenido 2015, a celebrar la vida!

Por: Redacción 18/01/2015

Salvo que nos esforcemos en contrariarlo, el futuro en general y en particular para cada uno de nosotros será mejor. Y no es solo una expresión de deseos, es lo que dice la ciencia, lo que surge racionalmente y que queda fuertemente corroborado por los hechos empíricos. El sol sale a una hora que puede anticiparse porque la naturaleza tiene un orden. Y, aunque algunas especies desaparecen y otras se transforman, las plantas en general crecen.

Este orden desarrolla la vida, existe exclusivamente para ello y, por cierto, se desarrolla aún más la humana porque la razón le da al hombre la posibilidad de conocer —aunque mínimamente— a la naturaleza y, así, el poder de potenciarla.

Ahora, la violencia es, precisamente, una “fuerza” extrínseca que desvía el desarrollo espontáneo del orden natural y, por tanto, desordena, destruye.

Es ilógica la idea de que la autoridad debe tener “poder” coactivo —basado en el monopolio territorial de la violencia— para ordenar. Por caso, las “leyes” laborales impuestas coactivamente suelen provocar desocupación, como el salario mínimo que deja desocupados a quienes ganarían menos.

Esto explica, en parte, la depresión que suele afectar a algunos en las fiestas. Por caso, un total de 584 suicidios entre 2008 y 2010 en Francia estuvieron vinculados al desempleo y cuando la tasa de desocupación sube 10%; la de suicidios, 1.5%, según Moussa Laanani del Inserm.

Volviendo al desarrollo en general, objetivamente 2014 ha sido el mejor año en la historia. Los arqueólogos creen que el 15% de la humanidad primitiva moría violentamente, mucho más que durante las dos fatídicas guerras mundiales que hemos registrado.

Steven Pinker, psicólogo experimental en Harvard, es autor de “Los ángeles que llevamos dentro”, un libro con un despliegue abrumador de gráficos y estadísticas que muestra que la violencia, con subas y bajas, viene decreciendo.

A principios de los 90, había en el mundo 50 “conflictos armados”, en 2013 hubo 33; en 2013 murieron en EE.UU. seis personas por terrorismo: menos de los que mueren porque les cae un mueble o un electrodoméstico encima, unos 30 al año.

La barbarie del terrorismo “islámico” es mediáticamente impactante precisamente porque desde la caída del Muro de Berlín se inició un periodo de calma global, según Pinker que ha llamado esta era la Nueva Paz. Y la paz siempre trae progreso porque implica libertad, menos destrucción y menos gasto en armas.

Desde 1990 la esperanza de vida global aumentó en seis años, y actualmente es de 71.5 años, y crece más rápidamente en el este de África, de modo que en Ruanda y en Etiopía ha aumentado últimamente en 15 años.

La tasa de extrema pobreza —los que viven con menos de 1.25 dólares al día— bajó más de la mitad desde 1990, principalmente gracias a que China —precisamente por “desregular” la economía, eliminar leyes estatales coactivas— ha crecido elevando el nivel de vida de cientos de millones de personas.

Por otra parte, la prosperidad —naturalmente, sin imposiciones coactivas— trae muchísimos beneficios colaterales como, por ejemplo, que desde 1990, además de que existen más espacios verdes, las emisiones de gases de efecto invernadero en el Reino Unido se han reducido, a pesar de que la economía ha crecido aproximadamente 60% —gracias a una tecnología más eficiente— mientras que las muertes por accidentes de tráfico cayeron en dos tercios.

Edición Impresa

Miércoles 5 de agosto de 2026