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Bocas


El promedio nacional de panameños que viven en niveles de pobreza extrema es vergonzoso, si se tiene en cuenta la riqueza natural con la que nuestro país ha sido bendecido.

Ahora bien, si en lugar de analizar todo el país lo hacemos por provincias, Bocas del Toro nos ofrece el ejemplo más injusto de distribución, mostrando cifras de pobreza que duplican ese promedio a pesar de contar con la tierra fértil que produce el mejor banano del mundo, preciosos paisajes y riqueza biológica que constituyen la envidia de los visitantes y kilómetros de islas y costas con una amplia plataforma submarina llena de peces y de corales.

Como contraste, la tasa de mortalidad materna por falta de control prenatal es tres veces la de Panamá, solamente uno de cada diez bocatoreños tiene acceso a agua potable, y dos terceras partes de las aulas escolares están en malas condiciones. Así, en la mayoría de los índices de desarrollo humano, las condiciones de Bocas del Toro están entre las peores del país.

Por ello no debe sorprendernos la actitud hostil de algunos de sus líderes sociales en la actual coyuntura política, que aunque no contribuya en nada a la solución de los problemas sino más bien tiendan a agravarlos, expresan un malestar que se convierte en combustible social de enorme peligrosidad de no ser atendido con urgencia.