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Bocas del Toro: Historia de los Mou, oriundos de China


Silvio Guerra M. (opinion@epasa.com) / Abogado

En 1951 arribaron a Panamá Leonicio Mou Lee y Josefina Sue de Mou, ambos fallecidos. Lo hicieron desde las lejanas tierras del poblado de Cantón, provincia de Guanzhou, China. Escapaban y huían de la cruenta guerra civil que se vivía en este país. En Bocas ya se encontraba Ling Ming, el siempre recordado abuelo, quien operaba una sencilla y modesta abarrotería en ese entonces. Ling Ming llegó a Panamá en 1940 y falleció en 1959. Fueron los señores Leonicio Mou y su esposa quienes se encargaron del pequeño negocio.

Actividades económicas como la industria bananera, el comercio, el intercambio de productos como el cacao, conchas de carey, aceite de coco, etc., traídos por barcos provenientes de la isla San Andrés, Nicaragua, EE.UU. y de otras partes de América, mantenían a la provincia de Bocas del Toro pujante y activa, y con un comercio catalogado como la tercera economía del país.

Los comercios de la época eran florecientes, siendo Bocas la isla o el sitio más poblado, con acceso a servicios públicos y donde la mercancía era traída en barcos desde la ciudad de Colón. Los comercios locales tenían como propietarios a chinos provenientes de la ciudad de Cantón. Contaba Leonicio Mou que había cerca de 500 chinos al llegar a Isla Colón. Cabe señalar que el templo chino más antiguo de Panamá se encuentra en Bocas, cosa ignorada o desconocida para muchos connacionales y también para muchos de la comunidad chino-panameña.

Grande era la colonia china en Bocas. Cuando se hacían las celebraciones de los cumpleaños de amigos en el salón de reuniones del templo y los días de venerar el santo, especialmente el día de los difuntos, en el que se honraba al santo con alimentos preparados en casa y que posteriormente se presentaban en el cementerio ante la tumba del ser querido, junto con la quema de inciensos, siempre se dejaban dulces al pie de la lápida y que, luego, los niños pasaban recogiendo con jolgorio y satisfacción. Los dulces y las comidas las comían los vivos, no los muertos.

La familia Mou no necesita presentación en Bocas, y añadimos por nuestra parte, menos en la provincia ni en el país. Fueron ocho los hijos del matrimonio entre Leonicio y Sue. De 8 hermanos, 7 nacieron en Bocas, y Julio, el mayor de todos, venía cargado desde China con dos años de edad, por los cálidos brazos de sus padres.

Todos fueron educados gracias al esfuerzo de sus padres, que les dieron la oportunidad de terminar los estudios de secundaria en la ciudad de Panamá, y la universidad. ¿Quién no conoce en este país a Julio Mou? Arquitecto y dedicado a la construcción lo mismo que Marco, pero sobre todo en el ámbito de la música típica panameña y del folclor, llegando a sobresalir como uno de los compositores de nuestra música, todo lo cual llama la atención, por ser inusual, merced a sus orígenes. Julio, por su dedicación y esfuerzos, por los aportes a la cultura chino-panameña, gana un reconocido homenaje, mismo que se lo confirió la Asociación China de Panamá.

En la actualidad, Antonieta –Tony- y Leo, dos de los 8 hermanos, continúan con el negocio de sus padres y de sus ancestros, ahora adicionado por tener la farmacia más cotizada de la comunidad. Blanca Mou tiene maestría en la Universidad de Tokio, Japón, además de poseer negocios propios en la ciudad de Panamá y ser una respetada catedrática en la prestigiosa Universidad Santa María la Antigua (Usma). Mireya trabaja en Panamá y está por concluir su carrera en psicología. El más pequeño, Jaime, trabaja en un banco como programador de sistemas.

Nos falta Luis Mou. Terminó sus estudios de biólogo en la ubérrima y destacada Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), e influenciado, sin duda alguna, por el ambiente natural y los ricos ecosistemas del archipiélago de Bocas, obtiene, años después, una maestría en Manejo de Recursos Naturales en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), en Costa Rica. Luis Mou fue director de Acuicultura del Mida, luego en el entonces Inrenare, posteriormente en Anam (11 años), y finalmente fungió como coordinador científico de la Estación de Investigación Científica del Instituto Smithsonian en Isla Colon, cargo que ejerció durante cinco años.

Luis es operador y dueño del mariposario más conocido en la isla y en todo Panamá, y, por ello, concluye diciendo: “Tuvimos la oportunidad de ver el inicio del turismo en Bocas y decidimos formar parte de él y enfocar nuestros esfuerzos. Sin duda, el turismo es la mejor alternativa de desarrollo de la provincia, con la biodiversidad existente de ecosistemas y especies en la zona. Su herencia cultural con la presencia de grupos indígenas, afrocaribeños, mestizos, chinos, hacen de este lugar un sitio único en Panamá”.

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Viernes 14 de agosto de 2026